Siria: represión, muerte y crisis diplomática
Marina Laura Tomasotti
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08/02/2012 - 09:14 |

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Medvedev y al-Assad - Imagen: EPA
En medio de una de las peores etapas de la represión de los rebeldes por parte del régimen de Bashar Al-Assad desde el inicio de la revuelta siria en marzo de 2011 –fuerzas sirias bombardean sistemáticamente el bastión rebelde de Homs, dejando centenares de muertos-, los Estados integrantes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debaten las medidas a aplicar sobre Damasco.
La comunidad internacional y la oposición siria reaccionaron con gran indignación después de que Rusia y China vetaran en el Consejo de Seguridad una resolución de condena al régimen de Bashar al-Assad. Ésta pretendía instar al primer mandatario sirio a aceptar un plan de paz de la Liga Árabe que tenía como objetivo que Al-Assad abandonara el poder.
¿Pero por qué fue vetado por ambos países? Para Rusia, Siria podría significar su último aliado en Medio Oriente: si el Kremlin cediera ante las presiones de Occidente, podría decaer su poder relativo a nivel regional. A esto se le suma que desde tiempos de la Guerra Fría, los lazos entre Damasco y Moscú son muy fuertes e incluyen la transferencia de armamento y tecnología. Por este motivo, Rusia nunca aprobaría una resolución contra el régimen de Al-Assad debido a los intereses económicos, militares y armamentistas en juego. En los últimos años Siria ha comprado armas rusas por valor de varios miles de millones de dólares. Algunos analistas afirman que la relación rusa con Siria es aún más estrecha que la que tiene con Irán, la cual sería vista como más pragmática y coyuntural.
China, por su parte, afirma que no tiene favoritos ni se opone deliberadamente a nadie, sino que sostiene una supuesta postura objetiva y justa y una posición responsable, según lo expresado por el Ministro de Relaciones Exteriores chino, Liu Weimin. Esta postura generó tensión con las potencias occidentales y generó una división mayor sobre cómo Pekín debería utilizar su creciente influencia y sobre si debería dejar de lado o no su tradicional principio de “no interferir en los conflictos internos de otros países”. En este punto los intereses de Pekín y Moscú son similares: ambas capitales deben luchar contra grupos disidentes dentro de su propio territorio, y por ello temen que una resolución de la ONU contra Siria siente un peligroso precedente para el futuro.
El hecho de que China se haya alineado con Rusia respecto a la situación en Siria, podría sumar tensiones a su relación con Estados Unidos. No es un dato menor destacar las palabras de la Embajadora de los Estados Unidos ante Naciones Unidas, Susan Rice, quien afirmó que “cualquier nueva matanza estará en manos rusas y chinas”.
En resumen, mientras la comunidad internacional se dirime entre conflictos de influencia, intereses económicos, poder regional, poder mundial y tensiones diplomáticas, Siria aún aguarda una solución interna o externa a un conflicto que pareciera no va a solucionarse a corto plazo. Esto daría la pauta que la represión, la muerte y la violencia nunca son causas suficientes para que finalmente las Naciones Unidas puedan hacerle frente a todo interés económico existente entre los países o bien a la ambición de poder de cada Estado en el sistema internacional.
* Licenciada en Gobierno y Relaciones Internacionales de la UADE (Argentina), Maestrando de la UNTREF en Diversidad Cultural con Especialización en Estudios Árabes, Americano-Árabes e Islámicos (UNTREF).