El giro islámico en Egipto

Marina Laura Tomasotti *   | 20/12/2011 - 12:24 |  | Enviar por e-mail |
Manifestantes en El Cairo - El Universal-Odd Andersen/AFP
Un nuevo gobierno dirigido por un Primer Ministro con poderes reforzados -Kamal Al-Ganzouri- prestó juramento el pasado miércoles 7 de diciembre en Egipto en un contexto de fuerte crisis económica y de triunfo de los islamistas en las elecciones legislativas. Los manifestantes mostraron su rechazo acampando durante más de dos semanas fuera del edificio del gobierno, cerca de la emblemática plaza Tahrir de El Cairo, para impedirle su entrada en el inmueble. Los manifestantes consideran a Al-Ganzouri como parte del régimen de Mubarak, quien fue depuesto por una revuelta popular en febrero pasado.

En medio de las manifestaciones y el descontento del pueblo, es que se celebró la primera etapa de los comicios legislativos egipcios: con una amplia participación popular, el gran ganador fue el "Partido de la Libertad y Justicia" -brazo político de la Hermandad Musulmana- quien obtuvo un 36,62% de los sufragios. Lo siguió el islamismo más radical, el denominado "salafismo" -bajo el "Partido Al-Nur"- con el 24,36% de los votos. Un tercer movimiento islámico moderado -"Partido Wassat"- logró por su parte un 4,27%. Entre los tres, sumaron un 65,25%: más de dos tercios de los sufragios fueron para partidos y corrientes islámicas.

En los casos de Egipto y Túnez, donde las revueltas populares terminaron con décadas de dictaduras que se declaraban "laicas", los partidos islamistas parecieran resultar como los grandes vencedores, cosechando en las urnas los frutos de la rebelión. De igual modo, más allá de las diferencias pertinentes de cada caso, en Libia y en Siria, los islamistas figuran en los primeros planos.

Pese a que aún faltan conocer los resultados de dos ruedas de comicios electorales -que finalizan en enero de 2012- nos encontramos ya con una batalla ideológica abierta dentro del campo islámico egipcio: la que enfrenta a los moderados con las exigencias duras de los salafistas. No es un dato menor, que en las provincias del interior de Egipto que aún no han votado, los movimientos musulmanes sean aún más fuertes que en las provincias que ya han emitido su voto.

Por otra parte, en Israel crece la preocupación por la evolución de la relación con Egipto que, frente al avance islamista, podría tornarse hostil, amenazando el alto al fuego conseguido a través de la firma del Tratado de Paz de 1978.

En definitiva, las primeras elecciones libres en la historia egipcia representaron un llamado de atención para los partidos laicos y ajenos a la ley islámica. Si se mantuviesen las mismas proporciones -o se formalizaran alianzas- en los próximos comicios los islamistas controlarían el futuro Parlamento egipcio. ¿Se encaminará Egipto entonces hacia una “República Islámica”? Existe una profunda inquietud por un futuro, donde la política esté en manos salafíes y el árbitro sea un ejército corrupto y ultranacionalista.

* Licenciada en Gobierno y Relaciones Internacionales de la UADE (Argentina), Maestrando de la UNTREF en Diversidad Cultural con Especialización en Estudios Árabes, Americano-Árabes e Islámicos (UNTREF).