¿Hacia dónde mirar? Apreciaciones sobre proyección colombiana al pacífico
Luis Fernando Pacheco
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13/11/2011 - 20:41 |

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Guo Boxiong y Juan Pinzón - Imagen: El Nuevo Siglo
Existen varias verdades notorias que son públicas en el análisis de las relaciones internacionales contemporáneas y que sin embargo no son analizadas en profundidad; a saber:
1 Estados Unidos pierde poder mientras China logra un posicionamiento progresivo en el escenario internacional.
2 China está interesado en establecer lazos con el mundo a través del comercio y la cooperación, sin intervenir aún en programas de tipo político o militar que excedan su ámbito de influencia y lo confronten directamente con Estados Unidos.
3 Latinoamérica jugaría un papel clave en la agenda china porque significa captación de recursos y un duro golpe al principal núcleo de influencia del hegemón.
4 Dentro de este panorama, Colombia juega un papel especial porque históricamente ha sido el país de Suramérica con mayor relación continua con Estados Unidos.
A partir de estas premisas y considerando que, aunque tenue y aún etéreo, ha habido un cambio en la política exterior colombiana, vale la pena analizar de forma breve cual es la situación entre China y Colombia.
Lo primero que podemos decir es que en la relación sino-colombiana de la última década, ha sido una relación in crescendo, aunque en primer término por interés del gobierno chino y no de una línea dentro de la política exterior colombiana, sobre todo en línea de intercambios de tipo cultural y universitario entre estudiantes.
Sin embargo dos líneas se han fortalecido en el último año, con especial interés desde la asunción de Juan Manuel Santos: los diálogos en torno a la eventual creación de un canal seco que atraviese la zona noroccidental de Colombia y comunique el océano pacífico y el océano atlántico como alternativa de paso de carga al Canal de Panamá, y el interés de Colombia de marcar estrategias diplomáticas individuales y multilaterales que lo posicionen aprovechando su presencia en el Pacífico.
¿Una alternativa a Panamá?
Nadie niega la importancia vital por su ubicación y estrategia geopolítica de la creación del eventual canal seco: Colombia es el único país de Suramérica con salida a ambos mares y puertos en ambos Océanos (Barranquilla en el Atlántico y Buenaventura en el Pacífico). Para China sería vital tener una alternativa de paso a los mercados de Latinoamérica en general, de Europa occidental y África atlántica, sin depender del control histórico, político y administrativo que sigue teniendo Estados Unidos sobre el canal. Para nadie es un secreto que tratativas, por lo menos informales, han habido y que la reciente visita del mandatario colombiano a Asia en septiembre pasado van en esa línea, entre múltiples objetivos de posicionamiento.
Sin embargo, y pese a no haber gestiones activas, las declaraciones del proyecto han sido respaldadas por fuentes de primerísimo nivel en febrero pasado con el anuncio del Presidente Santos, y un mes después, por Álvaro Ballesteros, Presidente de la Cámara de Integración Colombo-China. El costo estaría estimado en 7.600 millones de dólares y se habla de múltiples fuentes de financiación como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento y el Grupo Ferroviario de China.
Sin embargo, dos antecedentes dejan una sensación negativa: no es la primera vez que el tema del canal seco se trata al interior de diálogos bilaterales pero los problemas parecen ser superiores a las eventuales ventajas. Desde lo ambiental el proyecto atravesaría zonas importantes para el desarrollo ambiental como el tapón del Darién y el Urabá antioqueño. Desde lo financiero implicaría un alto costo para realizar una infraestructura múltimodal de desembarque Flota mercante-Tren-Flota Mercante que incrementaría los costos e incidiría en los tiempos. Finalmente desde el lo estructural el atraso en infraestructura vial que vive Colombia desde hace décadas dificulta el proyecto.
En segundo lugar, Colombia apostaría demasiado en una alianza que le es incierta, después de todo sería traicionar un proyecto de casi un siglo, en medio de los Acuerdos de Cooperación en temas militares y la puesta en marcha del recientemente firmado en el marco del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Mirar al Pacífico
Lo que si resulta cierto es que hay un marcado interés colombiano en la diversificación de mercados y en ese objetivo China y su región de influencia es una prioridad. Así lo demuestran dos hechos: en primer lugar, la estrategia diplomática comercial puesta en marcha por Colombia, que consiste en establecer oficinas de carácter comercial en Corea del Sur, China y Taiwán en conjunto con Chile, con quien el país mantiene óptimas relaciones económicas bilaterales desde la crisis con Venezuela; y en segundo lugar, el esfuerzo conjunto desarrollado por Perú, México, Colombia y Chile a través del fortalecimiento del denominado Arco del Pacífico (que incluye los mencionados más Honduras, Ecuador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, El Salvador y Guatemala) y del Área del Pacífico (solo estos 4 países) que sin lugar a dudas muestra el marcado interés colombiano de ingresar a la APEC en los próximos dos años.
Y como si ello fuera poco, recién hace una semana el gobierno colombiano firmó un importante Acuerdo con China en temas de cooperación militar y asistencial hacia Colombia, por valor de un millón y medio de dólares.
Por lo tanto nadie niega que hay un interés marcado por abrir la visión-panorama y dejar de limitar la política exterior colombiana a la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (de hecho ya firmado), que Asia se encuentra entre sus prioridades, además de que Colombia parece encaminada a hacer prevalecer su visión estratégica, no obstante nadie puede negar que dos interrogantes siguen quedando en el tintero y que ambas revisten gravedad. En efecto: ¿Tiene Colombia la autonomía de poder real para cortar el lazo de influencia y relaciones continuas con el hegemón y pasar a negociar directamente con un socio que si bien puede prometer, le es extraño? Y además ¿Puede ser tan importante su ubicación geopolítica y su tradición de aliado estadounidense, de manera tal de que suplan el atraso económico y la profunda desigualdad que caracteriza a Colombia?
Son dos interrogantes que marcan lo que parece ser una nueva etapa en las relaciones entre el país suramericano y el Asia-Pacífico… será el tiempo quien determine quién gana y quien pierde en el ajedrez regional y en la arena global.
* Máster en Relaciones Internacionales (Rsd). Docente Universitario. Analista en temas de Política Internacional. Director del Observatorio de Colombia del Centro Argentino de Estudios Internacionales CAEI. Coordinador de Relaciones Institucionales de Observanto.