Primarias obligatorias en Argentina, ¿sólo benefician a la oposición?
Santiago Seoane Cabral
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08/08/2011 - 20:32 |

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Carrera a la Casa Rosada - Imagen: Wikimedia
Existe cierta unanimidad en considerar que las primarias del domingo 15 de agosto en Argentina benefician al arco opositor. Sin embargo, hay un riesgo que pocos parecen percibir: la polarización también podría beneficiar al gobierno nacional. Y mucho.
Con las principales candidaturas presidenciales ya definidas por las cúpulas partidarias, las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) parecieran tener como principal efecto en la política nacional un ordenamiento de la oferta electoral.
Desde lo formal, la oferta electoral final se ordena con el establecimiento de un piso mínimo para acceder a la elección general. Con esta exigencia, probablemente algunas fuerzas minoritarias quedarán excluidas de las presidenciales de octubre. Esta restricción busca ordenar el panorama para mayor claridad de la ciudadanía.
A su vez, desde lo político, la oferta electoral final se ordenaría a partir de los resultados en agosto. Los resultados de las PASO aparecerán en el escenario político como una creíble y precisa radiografía de las posibilidades reales de cada candidato. Se suele repetir que es una gran (y muy cara) encuesta, pero sería más preciso definirla como un censo electoral. Muchos analistas y dirigentes coinciden que las primarias terminarían privilegiando al candidato opositor más votado, pues concentraría en octubre el denominado voto “útil”, esto es, un voto opositor al gobierno nacional que relegaría sus primeras preferencias en función de ayudar al candidato mejor posicionado para llegar a una segunda vuelta.
Este tipo de coordinación estratégica de votantes está ampliamente documentada en gran cantidad de procesos electorales en sistemas presidencialistas, donde las encuestas y los líderes de opinión suelen orientar a los electores con voluntad de influir en el resultado final.
En principio, entonces, por la posible polarización entre dos candidatos parecería que las PASO son funcionales únicamente para la oposición. Sin embargo, si analizamos más en profundidad las posibles consecuencias, podemos descubrir que también podrían ser funcionales al gobierno.
¿Por qué? Porque frente a un escenario polarizado, el electorado podría comportarse en la primera vuelta de octubre con una lógica de segunda vuelta. Y esto también favorecería al gobierno dado que el voto “útil” no beneficia únicamente al segundo candidato.
Buena parte de la fragmentación opositora responde a que el electorado también está fragmentado. Es decir, muchos electores de Eduardo Duhalde jamás votarían a Ricardo Alfonsín y viceversa. Lo mismo sucede entre electores de Elisa Carrió y Duhalde, o Alberto Rodríguez Saá y Hermes Binner y así todas las combinaciones. De esto resulta que en una hipotética segunda vuelta, Cristina Fernández de Kirchner (CFK) sumaría muchos votos de los candidatos opositores que no lleguen al ballotage.
Si el clima de “segunda vuelta” se traslada a la primera, bien puede producirse un corrimiento de votantes al primer candidato opositor pero también a CFK, sobre todo si ella obtiene en las primarias menos del 45%. Este movimiento es corroborado por muchas encuestas que indagan en escenarios de ballotage, donde en todos ellos gana la presidenta. Es decir al contrario de lo que muchos analistas informan, el gobierno nacional es la segunda o tercera opción de muchos electores. Hay candidatos opositores que si llegan a una hipotética segunda vuelta volcarían muchos votos al gobierno nacional, porque en palabras de Borges, “no por amor sino por espanto”.
El riesgo para la oposición no sólo sería que Cristina Fernández de Kirchner concentre más votos y pueda ganar en primera vuelta superando el 45%. El mayor peligro es que concentre más votos de los que sacaría en una primera vuelta sin clima de polarización y, de este modo, arrastre en la primera vuelta a decenas de diputados, senadores, legisladores provinciales y concejales en todos los distritos. Ahí la cuesta arriba hacia 2015 será más empinada aún. Y la posibilidad de una reforma constitucional más real todavía. Estos riesgos deberían ser tenidos en cuenta por todos los líderes opositores con expectativas hacia el próximo turno electoral.
Para atenuar esa posibilidad, una posible estrategia de campaña para el opositor más votado en las PASO sería no apurarse en entrar en una lógica de polarización y analizar con encuesta las segundas y terceras opciones de electores. Luego hacer cuentas y ver si es conveniente polarizar en forma explícita. Tal vez sea más conveniente apelar al voto útil en forma sutil. En este sentido, las primarias podrían jugar a su favor; con ellas el voto útil opositor se ordenará sólo, no hará falta un discurso polarizador.
* Consultor y analista político. Director Consultora 3C.
Profesor Universitario (UBA, USAL). Fundador e integrante del Consejo Profesional de Comunicación y Márketing Político de la República Argentina.