Elecciones, indignados y la compleja coyuntura española
Pablo Maldonado
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04/06/2011 - 14:51 |

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Elector indignado en Sol - Imagen: Observanto/S.Moreiras
Las imágenes de los acampados en las principales plazas de España y de las largas colas en las oficinas nacionales de empleo, constituyen la escenografía en la cual se desarrollaron las elecciones municipales y autonómicas y el proceso de reestructuración interna del partido gobernante: el PSOE.
En una semana que se inició con el 22-M (así denominado a la jornada electoral de las autonómicas), los acontecimientos políticos han generado diferentes reacciones en la acción política y partidaria de los partidos mayoritarios. En virtud de ello, pueden considerarse tres cuestiones fundamentales en este escenario que cambia de formas, pero sigue teniendo un fondo: la compleja situación económica, social y laboral.
En primer lugar, las consecuencias de las elecciones celebradas el 22 de mayo, significaron una dura derrota del PSOE, al perder las cuotas de poder territorial a nivel municipal en las ciudades de Barcelona (ciudad socialista por antonomasia) y en Sevilla, pero por sobre todo en el estadio autonómico, habiendo perdido la región de Castilla-La Mancha, uno de los principales bastiones políticos de los socialistas españoles.
Los resultados electorales ofrecen varias lecturas. Por un lado evidencian la desmovilización de la izquierda en las urnas y el profundo desencanto de los pilares de la política social del PSOE. Los duros ajustes realizados hace exactamente un año, indican y confirman, esta tendencia que desnuda la insolvencia política e ideológica de los socialistas para enfrentar una crisis, no ya con sus ideales sino con los procedimientos establecidos y aprobados en el seno económico de la Unión Europea.
Tal afirmación no resulta la expresión de un desencanto ideológico, por el contrario representa la falta de motivación de parte de la sociedad frente a la crisis y a la manera de administrarla por parte del gobierno. En definitiva, el fenómeno español evidencia que los principios se encuentran en las bases partidarias, pero no en la práctica política.
Por otra parte, luego de las duros resultados los mismos dirigentes socialistas han diagramada una compleja tesis en la cual la crisis pasa a ser la culpable de lo sucedido, sin considerar en su análisis la manera de afrontarla; formas que para muchos de sus electores es considerada como una expresión clara de la ortodoxia económica en la cual los márgenes sociales se ajustan al máximo.
En segundo lugar, y como decantación de los resultados electorales, cabe destacar los debates surgidos al interior del PSOE. El partido es en este momento un articulador desgastado de los intereses sociales y por sobre todo de las bases que históricamente representó. La nueva imagen que se pretendió dar el pasado 29 de mayo con la designación como candidato a la Moncloa del hombre fuerte del gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba (actual vicepresidente primero y ministro del interior), es la imagen de uno de los últimos movimientos políticos de Zapatero como secretario general del PSEO, es decir su última jugada para mantenerse en el poder partidario y evitar que los principales referentes autonómicos comiencen a conquistar las mayores cuotas de poder que muchos de ellos -como Fernández Vara, presidente de Extremadura- comenzaban a establecer cuando le pedían una definición al presidente de gobierno sobre su futuro político; futuro finalmente develado el pasado 2 de abril, cuando Rodríguez Zapatero, consideró que formaría parte de la historia política de España al renunciar a la posibilidad de presentarse a un tercer nuevo mandato.
Otro aspecto importante es el papel que ha jugado, y que jugará en el futuro, Carmen Chacón, quizás la política socialista con mayor proyección nacional, no sólo por su juventud sino por la preparación y la experiencia que ha conseguido en la cartera de defensa, un ministerio complejo por donde se lo observe debido a la política exterior en el ámbito de la defensa que ha llevado España en los últimos años y que interactúa en el entramado de la OTAN, principal interventora en Libia.
El pasado jueves 27 de mayo Chacón renunció a la posibilidad de participar de un proceso de primarias. Presiones internas y un alto contenido de discusión llevaron a tomar una determinación que escapaba a sus propios deseos y que respondía a la unidad del partido. En este sentido las cartas socialistas ya se encuentran definidas de cara a los compromisos electorales del 2012, año que culminará con el proceso electoral iniciado el 22-M y que definirá el nuevo presidente de gobierno.
La irrupción de los indignados
Finalmente, la cuestión social y económica, es el punto que decora esta densa escena española. Los indignados, un movimiento que lejos de desmerecer implicaría considerar y atender. Ese público –a priori- despolitizado, puede considerarse como esa porción de la sociedad desmovilizada electoralmente pero que toma fuerza por las propias circunstancias presentes y futuras.
La organización de los llamados indignados, resulta de hecho interesante de abordar, pues representan la imagen de políticas económicas que los gobiernos de ambos partidos mayoritarios, el PP y el PSOE, han dejado desarrollar sin considerar la variación ficticia de la llamada burbuja económica.
Las bases sociológicas de este movimiento tienen su raíz en una mirada gris hacia la clase política. Su futuro depende, en parte, de su insistencia en las calles, de sus propuestas pero sobre todo de la profunda convicción de cambio que a nivel gubernamental comience a realizarse, y a expresarse en las urnas a través de resultados electorales.
En definitiva España se encuentra frente a grandes desafíos que están vinculados con su matriz política y por sobre todo con el interés de los partidos políticos de revertir los graves problemas de empleo genuino y solidez financiera. Si bien hoy el panorama se muestra estabilizado –más allá de los indignados- la coyuntura podría empeorar. La mejor articulación de los intereses de la sociedad con los decisores políticos requiere de especial cuidado y atención si se piensa en el mantenimiento de la estabilidad política y en especial socio–económica.
* Licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y Magíster en Comercio Internacional de la Universidad del Salvador. Profesor de Economía Internacional y Profesor Interino de Teoría del Estado, Universidad del Salvador (USAL, Ciencias Económicas).