Acampados en plaza SOLución: no sólo es indignación

Soledad Moreiras *   | 30/05/2011 - 01:18 |  | Enviar por e-mail |
Plaza del Sol-Madrid - Imagen: Observanto/S. Moreiras
Madrid, ESPAÑA - Especial para Observanto

Los convocó el enojo común, la decepción con la clase política, con el sistema democrático actual, del cual no se sienten parte. Pero no sólo están indignados, se organizan y discuten sobre las opciones frente a este modelo. El 15-M logró devolver la política a las calles de las ciudades de España, y sus verdaderos efectos todavía están por verse.

Hace unos meses en Madrid se solía escuchar únicamente quejas por la situación económica, principalmente contra “la crisis”. Esa crisis que dejó a numerosos españoles sin empleo, a otros sin casa, al gobierno con una deuda aún mayor de la que tenía –parte ocasionada por las medidas anticíclicas-, y por la que España comenzó a vivir una serie de recortes sociales, en un intento por ajustar sus cuentas y devolver a los mercados la confianza necesaria para que no abandonen el país.

La chispa de la protesta social se encendió con el llamado a una manifestación el 15 de mayo. A partir de entonces un grupo decidió acampar y tomar la plaza Sol en Madrid, y desde allí las protestas sociales y acampadas se fueron sucediendo en otras ciudades españolas e incluso se organizaron concentraciones de apoyo en el exterior. Ese fue el principio que dio forma a la movilización ciudadana más grande que España haya vivido en los últimos años.

Hoy la Plaza de Sol es un micro mundo que anima a que la sociedad no se quede únicamente en el enojo. Existen comisiones tanto para organizar la vida en la plaza como para discutir propuestas concretas alternativas al sistema actual.

Las líneas de trabajo giran en torno a cinco grupos: Política, Economía, Medio Ambiente, Cultura y Educación, y Derechos Sociales. A su vez, en cada grupo se organizan subgrupos y se discuten propuestas en Asambleas que son abiertas a cualquier persona que quiera participar. Hay buzones donde cada uno puede dejar su sugerencia, y luego se debaten en las comisiones de trabajo.

El primer consenso de la Acampada Sol se logró en cuatro puntos: reforma electoral encaminada a una democracia más representativa; lucha contra la corrupción; separación efectiva de los poderes públicos; y mecanismos de control ciudadano para exigir responsabilidad política. Como ellos mismos aclaran, este es un consenso de mínimos, sobre los que pretende trabajar y construir alternativas. Pero su reflexión no se limita a estas áreas.

Para comenzar a debatir, organizaron asambleas barriales en diversos barrios de Madrid. En total fueron 140, y participaron miles de vecinos que se sumaron para hacer oír su voz. Luego, las conclusiones de cada asamblea y de cada grupo de trabajo son llevadas a la Asamblea General, donde se consensuan principios y se pone en común el debate. Así su principal reclamo: participación, es lo que más intentan promover en la ciudadanía.

Con los resultados de los comicios del 22 de mayo, el Partido Popular aprovechó la derrota del PSOE para reclamar que Zapatero se vaya del gobierno, al tiempo que reivindicaba una victoria absoluta. Sin embargo, con el movimiento 15-M en plena ebullición y su reclamo de mayor participación política y falta de representatividad en el sistema político español ¿es posible hablar de una victoria?

El panorama político ciertamente es más complejo que la tradicional lucha PP-PSOE, y esto queda de manifiesto a través de los miles de personas que se sumaron a las protestas en toda España, el ascenso de votos a otros partidos y los niveles de abstencionismo, voto nulo y blanco en las últimas elecciones. De hecho, un 33,7% de la ciudadanía española en condiciones de ir a las urnas se abstuvo de hacerlo, mientras que 584.012 españoles votaron en blanco y 389.506 fueron votos nulos.

Los “indignados” ya son parte de la realidad española. Pero también existen retos para este nuevo movimiento, relacionados principalmente con mantener el nivel de movilización social, conseguir instalar sus propuestas en la agenda política del gobierno y generar consensos que incorporen los reclamos de los diversos grupos que forman parte de él.

Los efectos del 15-M recién empiezan y aunque no se sabe bien cómo puede continuar la historia, ya hay algo que claramente se les puede atribuir como logro, y es que devolvieron el debate y la discusión política a la sociedad entera. Hoy España ya no habla sólo de “la crisis”.

* Licenciada en Comunicación Social y en Ciencia Política y Administración Pública, ambas en la Univ. Nacional de Cuyo, Argentina. Actualmente cursa el Master en Desarrollo y Ayuda Internacional en la Universidad Complutense de Madrid (beca de Fundación Carolina). Posee estudios en el Instituto de Estudios Políticos de Lille y participó del seminario política doméstica y exterior de Estados Unidos para jóvenes líderes en Buenos Aires y en los Estados Unidos (beca Comisión Fulbright).