Rescate económico y elecciones anticipadas en Portugal
Guadalupe Casas Escardó
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18/04/2011 - 16:09 |

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Socrates pidió rescate - Imagen: Cinco Días
Primero fue Grecia, después Irlanda y ahora Portugal gritó socorro. Tras la dimisión del presidente socialista José Sócrates, después de que su cuarto plan de ajuste económico fuera rechazado por el Parlamento portugués el 23 de marzo, el rescate financiero era indispensable. En consecuencia, un gobierno que hasta entonces era reticente a la ayuda económica externa tuvo que hacer el pedido formal de rescate a la Unión Europea para hacer frente a los vencimientos de su deuda externa.
“Las necesidades de financiación del Estado se agotarán en mayo”, advirtió el ministro de Finazas, Fernando Teixeira dos Santos, cuando anunció que en dicho mes se terminan los fondos que posee el Tesoro para abonar los vencimientos de la deuda. Por este motivo Portugal intentó conseguir un préstamo puente para mantenerse a flote hasta las elecciones anticipadas del 5 de junio. Pero Bruselas rechazó esta posibilidad: "Establecer un mecanismo de financiación intermedio no es posible", afirmó el presidente de la Comisión José Manuel Barroso.
Portugal enfrenta una contracción económica de 1,5% para 2011 y de 0,5% para 2012. Pero el país no solo está debilitado económicamente, sino que también lo está políticamente: la lucha entre socialistas (PS) y socialdemócratas (PSD) no evitará que el ganador de las elecciones anticipadas del 5 de junio tenga que enfrentar unas estrictas medidas de ajuste que no cuentan con el apoyo de la población portuguesa. Ya está convocada una huelga general para el próximo 6 de mayo "en oposición a las medidas que se aprobarán con la llegada del nuevo ejecutivo, que degradarán aún más la situación de los trabajadores", declaró La Confederación general de Trabajadores.
Renuncia del Primer Ministro y planes de ajuste
Después de un inestable comienzo de 2011, donde el déficit presupuestario de Portugal alcanzó un record de 8,6% (1,3% más que en 2010 y un 5,5% más de lo fijado por la Unión Europea), las medidas de ajuste del Programa de Estabilidade e Crescimiento (PEC) resultaron insuficientes. El ejecutivo portugués se vio obligado a lanzar un nuevo plan (PEC IV) para intentar cumplir con las exigencias de la UE que temía que los números de Portugal se contagiasen a España. El plan planteaba una reducción del gasto público del 2,4% del PBI y un recorte en las pensiones.
Pero la oposición (liderada por el partido Social Demócrata) rechazó llegar a un acuerdo para hacer pasar las nuevas medidas. Sócrates amenazó al Parlamento con presentar su renuncia si el plan no era aceptado, y así lo hizo. El dirigente manifestó que no deseaba para su país el rescate y como el mismo “perjudicaría al prestigio de Europa y a la moneda única” aumentando así los riesgos para otros países tuvo que pedir ayuda como primer ministro en funciones.
Las negociaciones para el plan de ayuda están ahora en proceso con todos los partidos con posibilidades de ganar las próximas elecciones, es decir los socialistas, los socialdemócratas y el Centro Democrático Social (CDS). El plan de medidas para el rescate que rondaría los 75.000 millones de euros, como cifró Jean Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, debería estar listo para la próxima reunión de los ministros de economía y finanzas de la UE (Ecofin) el próximo 17 de mayo.
Los socialistas culpan a la oposición por haber boicoteado las medidas de ajuste del PEC IV. Por su parte, los socialdemócratas culpan al gobierno por navegar sin rumbo y en Bruselas se lamentan que Portugal haya tardado tanto tiempo en pedir el rescate. Con mayor perspectiva las consecuencias de estos actos cobraran vida. Por el momento los socialdemócratas tienen grandes posibilidades de ganar las elecciones anticipadas y lograr la mayoría en el Parlamento, pero también tendrán que apoyar unas medidas de ajuste pactadas con los socios de la Unión Europea, más exigentes que las que rechazaron con el PAC IV.
Para complicar más la situación, Finlandia podría interrumpir el paquete de ayuda a Portugal ya que el parlamento finlandés tiene derecho a promulgarse sobre las peticiones europeas de rescate y los resultados de las recientes elecciones parlamentarias han aumentado el número de euroescépticos en la Cámara. Tras obtener un 19% de votos en las elecciones del 17 de abril, el líder del partido euroescéptico Auténticos Finlandeses, Timo Soini, ha manifestado que no cree que se mantenga el paquete de ayudas actual.
Posibilidades de contagio en España
El vicepresidente del Banco Central Europeo, Victor Contâncio, afirmó que es muy probable que Portugal sea el último país en necesitar ayuda financiera de las instituciones europeas. "España se está alejando, día a día, del epicentro de la crisis" y "gana confianza y respeto en los mercados", manifestó Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea y comisario del área de Competencia. Así mismo, Olli Rehn, comisario europeo de Asuntos Económicos, manifestó que tiene confianza en que España “no necesitará asistencia financiera externa porque ha tomado medidas muy valientes".
Sin embargo, los mercados reflejan una gran inestabilidad en la zona euro con la posible restructuración de la deuda griega, la lenta recuperación irlandesa y las medidas de rescate que serán pactadas con Portugal. Pero España sigue capeando el temporal.
Establecer similitudes y diferencias entre los países ya rescatados y los que todavía se encuentran en la delgada línea roja no ofrece una fórmula clara que esclarezca el futuro de la zona Euro. Portugal, con 10 millones de habitantes, al frente de las energías renovables (un 45% de la electricidad proviene de fuentes renovables), no afectado severamente por la crisis inmobiliaria, con una tasa de paro de 11,9%, mucho menor que España (20,3%), Grecia (15,1%) o Irlanda (14,9%) necesita ayuda externa para hacer frente a su deuda pública.
En Irlanda el gobierno llevó a cabo medidas de austeridad antes de pedir ayuda a la Unión Europea, en Portugal las medidas fueran rechazadas por el Parlamento. Los 4.5 millones de irlandeses obtuvieron 85 millones para intentar reformar su sector bancario afectado fuertemente por la crisis inmobiliaria. Grecia necesitó un plan de salvataje que ascendía a 110.000 millones de euros en mayo del año pasado y ya está tratando de reestructurarlo ante la posibilidad de que no pueda asumir sus posibilidades de pago.
Por el momento Portugal enfrenta una delicada situación económica y política, y el vencedor de las elecciones deberá afrontar una ardua tarea. Si este será el final o solamente es un salvataje más, solo el tiempo lo dirá.
* Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Productora de televisión. Periodista freelance para publicaciones impresas y diversos medios electrónicos.