Victoria del partido verde alemán en pleno debate por la energía nuclear

Guadalupe Casas Escardó *   | 01/04/2011 - 13:12 |  | Enviar por e-mail |
Los verdes celebran - Imagen: Spiegel
El Partido Verde alemán (Die Grünen) arrasó en las elecciones regionales celebradas el 27 de abril. En dichos comicios, uno de cada cuatro votantes de una las regiones más prósperas de Europa apostó por el cambio que ofrecían los verdes después de 58 años de gobierno conservador de la Unión Democrática Cristiana (CDU) de Ángela Merkel, que actualmente ostenta el poder en coalición con el Partido Democrático Alemán (FDP). Así, el Partido Verde celebró su primera victoria en una elección regional, tras formar parte del gobierno federal en coalición con los socialdemócratas de 1998 a 2005.

Winfried Kretschmann, quien se convertirá en el primer Jefe de Gobierno de los Verdes en un Estado federado, consideró el triunfo "algo así como una victoria electoral histórica" para Alemania. Y así ha sido el ascenso de su partido, que pasó de ser la tercera fuerza política minoritaria a convertirse en líder en estados conservadores como Baden-Württemberg donde duplicó su porcentaje de votos obteniendo un 24,2% con respecto al 11.7% de 2006. Kretschmann, ex profesor de biología, será con 62 años el primer Ministro- Presidente del partido verde en Baden-Württemberg. En Alemania este cargo supone un voto en la Cámara alta del consejo federal (Bundesrat) y el derecho a vetar leyes.

Muchos analistas han atribuido la victoria del partido verde al descontento del pueblo alemán con la política errática de Angela Merkel y su Unión Democrática Cristiana (CDU) con respecto a la energía nuclear. Aunque es cierto que este cambio de rumbo ha influenciado a los votantes, sería muy fácil simplificar la victoria de los verdes a este único acontecimiento. No sería justo para un partido que desde hace tiempo viene ganando terreno en la política alemana, al punto de posicionarse en los últimos meses en algunos estados mano a mano con la CDU de Merkel y los social demócratas (SPD).

La gestión de la CDU en el estado de Baden-Württemberg ha sido ampliamente criticada sobre todo por su mega-proyecto de renovación urbana Stuttgart 21. Con una inversión inicial de 2.500 millones de euros, el presupuesto se ha disparado a más del doble hasta alcanzar los 4.965 millones. Muchos edificios serán derribados y se eliminaran zonas verdes para bajar a nivel subterráneo la estación principal de Stuttgart y dar paso al tren de alta velocidad que servirá de núcleo ferroviario con París, Estrasburgo, Ulm, Munich, Viena y Bratislava. Esta colosal inversión durante una grave crisis económica mundial puede llegar a demorarse más de una década y es un ejemplo perfecto del tipo de proyectos que han llevado a la coalición de Merkel perder el apoyo popular.


Contradicciones de Merkel en la política nuclear alemana

El desastre de Fukushima fue la gota que colmó el vaso de un gobierno que ha perdido la sintonía con sus votantes. Tras lo ocurrido en Japón las redes de activistas antinucleares, tan populares en los años 60, volvieron a la carga organizando numerosas manifestaciones alrededor del país para presionar al gobierno alemán. La energía nuclear apoyada fervientemente por Angela Merkel y la CDU/FDP aprobó un decreto el año pasado para extender la vida de antiguas plantas nucleares alemanas por doce años más.

Sin embargo, tras lo ocurrido en Japón y la presión ciudadana, la CDU dio un giro de 180 grados en su política. Merkel congeló por tres meses el decreto y cerró las siete plantas nucleares alemanas más antiguas hasta que las pruebas de estrés de seguridad sean realizadas. Estos cambios abruptos de política podrían llegar a costar alrededor de 575 millones de euros a las compañías energéticas alemanas, según predicen algunos expertos. “Japón ha cambiado todo” afirmó Markus Söder, ministro de Medio Ambiente y Salud de Babaria. Incluso Angela Merkel declaró que el resultado del fracaso de los partidos de su coalición (CDU/FDP) en las elecciones es un resultado directo de la crisis nuclear japonesa. Stefan Mappus, presidente regional de la CDU y actual ministro saliente de Baden-Württemberg confesó que tras el desastre de Japón se dio cuenta que su política nuclear había sido equivocada.

El giro de Merkel también fue criticado políticamente por el parlamento federal (Bundestag), incluso dentro de su propia coalición que se vio obligada a apoyar el decreto para extender la vida de las plantas nucleares y después tuvo que ver cómo la canciller cambiaba de opinión tras el desastre de Japón. Muchos miembros de su partido han declarado que Merkel no puede cambiar de política tan drásticamente sin consultar al parlamento. La mandataria les respondió diciendo que dicha consulta no era necesaria y que las plantas nucleares suponen un peligro para el pueblo alemán.

Sin embargo, los ciudadanos alemanes no apoyaron este impulsivo y sentido cambio de dirección y las elecciones del pasado 27 de abril fueron una clara prueba de ello. Tal como afirmó Franz Walter, analista del diario Spiegel, la sociedad alemana se ha ido distanciando de la visión conservadora del mundo representada por la Unión Democrática Cristiana para poco a poco acercarse al partido verde y a los socialdemócratas en cuestiones cotidianas (proyectos colosales de transporte) y valores (rechazo al uso de energía nuclear).

* Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Productora de televisión. Periodista freelance para publicaciones impresas y diversos medios electrónicos.

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