Estados Unidos y China, una relación de necesidad mutua

Ramiro Alberto Elizathe *   | 09/03/2011 - 17:48 |  | Enviar por e-mail |
Dos destinos enlazados - Imagen: wikimedia
Durante décadas Estados Unidos y la Republica Popular China se han confrontado en numerosas oportunidades, llegando a tener relaciones diplomáticas muy tensas. Los últimos dos años no han sido la excepción, puesto que el vínculo diplomático entre ambas potencias ha continuado con altibajos, marcado por la desconfianza y sucesivos desencuentros.

No solo hay diferencias en el sistema político de cada país -democracia capitalista en Estados Unidos y comunismo con un fuerte control de la economía en China- sino que también existen posturas totalmente opuestas en otros temas. Por ejemplo, Estados Unidos no ve con buenos ojos la falta de libertad de culto que existe en China, la persecución al Dalai Lama o el apoyo de Beijing a los gobiernos de Corea del Norte, Venezuela, Cuba, Myanmar o Irán. Además existen diferencias sobre la libertad de prensa, la libertad de opinión pública y el control de Internet que se verifica en el gigante asiático.

También existen marcadas diferencias respecto de la situación económica que vive cada país. Por un lado China se siente fortalecida luego de haber sorteado airosamente la reciente crisis mundial. De hecho en 2010 se transformó en la segunda economía del mundo tras desplazar a Japón, y goza de una excelente situación financiera debido a que posee una de las mayores reservas monetarias del planeta. En este contexto, China quiere mostrar su poder y que el resto del planeta la respete.

En contrapartida, Estados Unidos sigue inmerso en una crisis importante. Su economía esta debilitada, presenta la tasa de desempleo mas elevado de los últimos tiempos, ostenta el nivel de endeudamiento más alto de su historia y mantiene una guerra impopular en Afganistán. Sin embargo, pase al crecimiento chino la economía de Estados Unidos todavía es tres veces más grande que la del gigante asiático y ambos competidores lo saben.

Continuando con las comparaciones, el rol que cada nación juega en el contexto internacional también es diferente. Por un lado, Estados Unidos juega a ser el líder mundial y el responsable de la seguridad planetaria. Por el otro, China, que ya es una gran potencia, busca que se la reconozca como tal pero no se responsabiliza por la marcha del mundo ni quiere cargar sobre sus espaldas protagonismo alguno. Mira más hacia adentro, con la finalidad de resolver sus problemas internos sin participar en los problemas de los otros y no ve con buenos ojos que otros países se inmiscuyan en sus temas internos.


Una necesidad recíproca

A fines de enero el presidente de la Republica Popular China, Hu Jintao, fue recibido con todos los honores en Washington. La importancia que Estados Unidos le da a China se puede observar en el hecho de que en los dos años de la presidencia de Barack Obama, solamente en tres oportunidades dio este tipo de recibimiento a un mandatario extranjero. Además de los honores militares que normalmente se ofrecen a las visitas de mandatarios importantes, la gran diferencia estuvo en que el presidente americano ofreció una cena privada a puertas cerradas en la Casa Blanca a su par chino.

Mucha gente se pregunta cómo es posible que países con diferencias tan grandes se den semejante trato. La respuesta no es solo política sino también económica: ambos países se necesitan mutuamente, el destino de cada uno está muy ligado al futuro del otro. En este marco, cualquier ruptura en la relación bilateral podría generar grandes problemas para ambos.

Ante la crisis internacional de 2008, China se encontraba en una posición muy compleja. El gran enfriamiento de la economía de Estados Unidos no solo perjudicaba sus exportaciones al país americano sino que también generaba una gran preocupación en los administradores de las finanzas del gigante asiático. Durante años el gobierno de Beijing dedicó gran parte de su excedente comercial a comprar títulos de deuda de Estados Unidos, al punto de llegar a convertirse en el mayor acreedor extranjero con más de 900.000 millones de dólares en títulos del Tesoro.

Ante la crisis financiera global, una venta masiva de estos títulos hubiera generado pérdidas millonarias a China, y a su vez una caída en la confianza de los mercados en el país americano podría afectar aún mas el enfriamiento de la economía de Estados Unidos. Puesto que China necesita del fuerte consumo norteamericano, la crisis económica mundial afectaba las exportaciones chinas con los consiguientes efectos como cierre de fábricas, mayor desempleo y el correspondiente malestar social.

En su reciente visita a Estados Unidos el presidente chino dijo que “no se niegan las diferencias y temas sensibles que hay entre nosotros. Ambos países sabemos que ganamos con una buena relación y que también perdemos con la confrontación". El mandatario llamó también a incrementar el diálogo y los intercambios con los norteamericanos sobre la base de la "confianza mutua". Estas palabras fueron pronunciadas en momentos en que internamente en Estados Unidos se argumenta que China mantiene subvaluada su moneda con el fin de fomentar sus exportaciones afectando la creación de empleo y perjudicando a la industria y al pueblo norteamericano, y cuando algunos miembros del Senado proponen implementar medidas comerciales para afectar las exportaciones chinas alzando las banderas de proteger los puestos de trabajos del pueblo americano.

Los chinos saben bien que cualquiera de sus decisiones podría no solo afectar el futuro de Estados Unidos sino también el suyo, y por ello no están dispuestos a tomar grandes riesgos. Fuertes pérdidas financieras y un gran malestar social por la falta de empleos pueden afectar fuertemente al gobierno de Beijing. Ello explica porqué China necesita más que nunca el fortalecimiento de Estados Unidos. Por su parte, Washington necesitaba apoyo financiero para poder sortear la crisis. Con una Europa débil buscando salir a flote, un Japón limitado por su deuda interna, un Medio Oriente fuertemente afectado por la caída consumo y el precio del petróleo, China era y sigue siendo uno de los pocos que podía dar soporte financiero al gigante americano.

* MBA de la Universidad del CEMA (Argentina) y Contador Público Nacional de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente es ejecutivo Banque PSA Finance en Beijing, China.

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