Se recrudece conflicto entre Pueblo Saharaui y Gobierno Marroquí
María Veronica Barzola
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26/11/2010 - 19:15 |

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Refugio de Tinduf (Argelia) - Imagen: alagrupa.com
Semanas atrás Marruecos desmanteló violentamente un campamento saharaui que pedía por mejores condiciones de vida. Ambas partes no logran ponerse de acuerdo sobre el saldo de muertos, detenidos y desaparecidos que ha dejado de la intervención. El desalojo sucedió el mismo día que el gobierno de Marruecos y el Frente POLISARIO comenzaban la tercera ronda de negociaciones en pos de encontrar una solución pacífica para la disputa territorial sobre el Sahara, que sostienen desde hace más de 30 años. Los sucesos dañan seriamente el proceso de paz que esta llevándose adelante.
Durante los meses de octubre y noviembre los saharauis organizaron la protesta más grande desde que España dejara el territorio en 1975. Veinte mil saharauis se trasladaron con más de 7500 tiendas a Agdaym Izik, a unos 16 kilómetros de El Aaiún –la capital saharaui- para reclamar por mejores condiciones de vida para la región.
Si bien el portavoz del gobierno marroquí, Khaled Naciri, aseguró durante su visita a España que no se desmantelaría por la fuerza y que se continuaría en la línea de las negociaciones hasta llegar a un acuerdo, el 8 de noviembre los saharauis fueron desalojados en un hecho confuso que aún deja la incógnita de cuantos muertos, detenidos y desaparecidos ha dejado como saldo.
La escalada del conflicto comenzó el 24 de octubre pasado, cuando un adolescente saharaui de 14 años murió a causa de disparos efectuados por la policía marroquí. El hecho llamó la atención de europarlamentarios y periodistas a los que se les negó la entrada al país. Entre ellos, el caso que tomó estado público fue el de los parlamentarios españoles Nerea Antia (Partido Nacionalista Vasco) y Mikel Basabe (Aralar), que fueron retenidos en el aeropuerto internacional de Casablanca por la autoridades marroquíes y expulsados.
Los periodistas no han tenido mejor suerte. Ana Romero, enviada especial del Diario El Mundo a El Aaiún sostiene que no han otorgado acreditaciones para ningún periodista y que ella misma ha sido oficialmente invitada por el Gobierno marroquí a abandonar la zona.
El 7 de noviembre las fuerza marroquíes cerraron completamente la entrada y salida del campamento y en la madrugada del día siguiente helicópteros marroquíes sobrevolaron el campamento solicitando el desalojo voluntario. Solo un pequeño grupo de mujeres y niños salieron y fueron trasladados en transportes públicos hasta El Aaiún.
La mayoría de los saharauis que quedaban en el campamento entraron en pánico cuando minutos más tarde muchas de las tiendas comenzaron a arder y la gendarmería marroquí ingresó al predio usando gases lacrimógenos, porras, escudos y cañones de agua. Se cree que en la confusión del caso, muchos intentaron huir y partieron a pie con destino al desierto.
Ambas partes se han acusado del uso de armas. Marruecos ha denunciado –mediante un video- la utilización de armas blancas. Los saharauis han justificado las imágenes diciendo que intentaban realentar el implacable avance de las fuerzas de seguridad hasta que las mujeres, niños y ancianos lograran salir de la zona. A pesar de que Marruecos ha asegurado que no utilizó armas de fuego para evitar excesos, se han difundido videos que muestran lo contrario.
Los vecinos de El Aaiún al enterarse del desalojo intentaron salir de la ciudad para ayudar a los saharauis que habían abandonado el campamento e intentaban regresar a la ciudad. La policía les impidió circular fuera del núcleo urbano, lo que provocó distintos focos de disturbios y protestas.
Marruecos ha confirmado la baja de 10 de sus hombres en el operativo. Aunque la cifra inicial fue superior, reconoció la existencia de 132 detenidos, de los cuales siete fueron liberados por ser menores de edad. Por su parte, el Frente POLISARIO habló de más 4500 civiles heridos, de 2000 detenidos y 36 fallecidos. Diversas organizaciones saharauis denunciaron que en El Aaiún el ejército marroquí dejaba cadáveres degollados en la calles que para aterrorizar a los ciudadanos. Los hechos tomaron más gravedad con la muerte confirmada -por ambas partes- de Baby Hamday Buyema, saharaui de nacionalidad española.
A pesar de que comienzan a surgir voces de peso en la comunidad internacional que reclaman por monitoreos permanentes de los derechos humanos en la zona, el único observador que se ha hecho presente hasta el momento ha sido Human Rights Watch. Peter Bouckaert, director de Emergencias, solo puedo confirmar 12 muertos (10 de las fuerzas de seguridad marroquíes y 2 entre los saharauis) y confirmó la no utilización de armas de fuego por parte de Marruecos, datos coincidentes con los aportados por el Gobierno Marroquí.
Sin embargo recalcó que la intervención miliar fue muy violenta, que a muchos civiles los golpearon hasta dejarlos inconscientes, que un número elevado de personas fueron detenidas, que fueron comunes los malos tratos y abusos en las dependencias policiales el día de la intervención y los días posteriores, que continuaban las requisas en búsqueda de activistas y que muchas viviendas de saharauis han sido saqueadas. Desmintió completamente, asimismo, la información que suministró Marruecos con la que pretendía vincular a los saharauis con movimientos extremistas como Al Qaeda.
Cómo los incidentes dañan el proceso de paz
Luego de conversaciones infructíferas desarrolladas en los últimos años, parecía que se había abierto una puerta. Marruecos, después de haber sostenido a rajatabla una posición inamovible de soberanía y gobernabilidad sobre el territorio, presentó un plan denominado “Estatuto de Autonomía para la región del Sahara”.
El proyecto, que había comenzado a debatirse en las rondas de negociaciones, proponía una autonomía –similar a la que posee la Comunidad Autónoma Vasca o la Comunidad Foral de Navarra- Contemplaba la transferencia de aspectos referidos a la administración local (de la policía, por ejemplo), al manejo de lo económico (fomento de las inversiones, la industrial, el comercio, el turismo y la agricultura), a la administración del presupuesto y de los asuntos fiscales, a la construcción de obras de infraestructura, y en todo lo referido a asuntos sociales (vivienda, educación, sanidad, empleo, etc.), culturales y medioambiente. Se reservaría, asimismo, el derecho de ejercer sobre el territorio su identidad simbólica, moneda, defensa y política exterior.
Extraoficialmente, fuentes del POLISARIO aseguraron estar de acuerdo con el plan siempre y cuando se implementase a través de un referéndum de autodeterminación, que contemple todas las opciones (las dos pro-marroquíes: integración territorial lisa y llana y autonomía regional, y la pro-POLISARIO: independencia total).
Todo indicaba que Marruecos no estaría de acuerdo en incluir la opción de la independencia en un futuro referéndum y que la negativa volvería a foja cero las conversaciones. Sin embargo, la mínima posibilidad de un acuerdo había reavivado las esperanzas de abordar en el mediano plazo una solución mutua, pacífica y sostenible.
Europa frente al conflicto
Por primera vez y de manera contundente Europa, y en concreto España, se ha pronunciado en relación al conflicto. Los hechos sucedidos en el campamento de Agdaym Izik han producido un giro en la posición del bloque.
El Parlamento Europeo ha aprobado, el 25 de noviembre, una resolución en la que condena firmemente la violencia en el Sahara y en la que solicita a Rabat que permita el libre acceso de la prensa, los observadores independientes y las organizaciones humanitarias al Sáhara Occidental y su libre circulación dentro del territorio. Asimismo se solicitó a la Comisión Europea que incremente la ayuda humanitaria destinada a los refugiados saharauis que viven en la región de Tinduf, en la vecina Argelia. Se ha votado en sesión plenaria y a mano alzada, y ha tenido el amplio apoyo de socialistas, demócratas, liberales, verdes, izquierda unitaria, conservadores, reformistas y del Partido Popular Europeo.
Por su parte, la ministra española de Asuntos Exteriores y Cooperación, Trinidad Jiménez, ha reclamado el 20 de noviembre que las Naciones Unidas “amplíe sus capacidades para la vigilancia y protección de los derechos humanos” en su antigua colonia. El pedido coincide con el efectuado en innumerables ocasiones por la parte saharaui. A pesar de que la MINURSO (Misión del organismo para el Referéndum en el Sahara Occidental) está en funciones desde 1991, no se explica por qué no ha tenido hasta el momento competencia en la materia.
El Sahara Occidental fue colonia española desde fines del siglo XIX hasta el último cuarto del siglo XX. A pesar de ello, España nunca se había pronunciado a favor de la causa saharaui (como sí lo han hecho en reiteradas ocasiones sus comunidades autónomas). El país ibérico, posiblemente para evitar conflictos territoriales que bien sabe se le avecinan (entre ellos la discutible soberanía que sostiene sobre Ceuta y Melilla y sobre el Islote Perejil), ha intentado no tomar posición en el asunto, y cuando no ha tenido más remedio que expedirse ha estado mucho más cerca de la postura marroquí que de la autodeterminación saharaui.
El pedido realizado no es menor, si se tiene en cuenta que Marruecos y el Frente POLISARIO se han acusado recíprocamente en muchas otras ocasiones de inventar casos falsos de desapariciones, detenciones, torturas y muertes para atraer la atención y conseguir apoyos de la comunidad internacional.
Frente a los últimos acontecimientos sucedidos es necesaria –mas que nunca- la participación internacional, no ya activistas individuales sino de organismos de peso como Naciones Unidas. Un tercer actor que dirima y descarte acusaciones, disuelva las dudas que se instalan en la comunidad internacional y proteja a la parte más débil sin duda ayudaría que las negociaciones vuelvan a su curso.
Algunas voces hablan del agotamiento de las vías pacificas, sin duda un hábil recurso de la retórica política y no una primicia noticiosa. Reabrir la etapa bélica sería desperdiciar un momento histórico importante: por primera vez Europa ha alzado su voz oficialmente en pos de proteger a la población civil del Sahara.
Los acontecimientos sucedidos, lamentablemente, resaltan los problemas que acarrea confundir un débil armisticio con la paz duradera.
* Periodista especializada en Relaciones Internacionales. En 2007 ha visitado los Campamentos de Refugiados Saharauis en Tindouf y en 2010 ha sido invitada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Marruecos para debatir diversos aspectos del Estatuto de Autonomía para la región del Sahara.