Plan estratégico de Estados Unidos para América latina y el Caribe

Ana María Chiani *   | 13/07/2009 - 16:18 |  | Enviar por e-mail |
Logo de la IVª flota - Imagen: southcom.mil
Recientemente se dio a conocer un Informe del Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM, por su sigla en inglés) titulado "US Southern Command Strategy 2018 Partnership for the Americas" que revela la estrategia de este país hacia América Latina y el Caribe (disponible en www.southcom.mil).

El Comando Sur de las Fuerzas Armadas es el organismo oficial estadounidense encargado de toda América latina al sur de México (que pertenece al Comando Norte o Northcom). Situado en Miami, Florida, su jefe desde hace unas semanas es el general Douglas M. Fraser, y posee aproximadamente mil doscientos efectivos permanentes entre militares uniformados y funcionarios civiles.

Está integrado por el Ejército Sur de los Estados Unidos, ubicado en el Fuerte Sam en Houston, Texas; la Fuerza Aérea Sur, emplazada en la Base de la Fuerza Aérea Davis en Monthan, Arizona; el Comando de las Fuerzas Navales Sur de los Estados Unidos, ubicado en la Base Naval de Mayport, Florida; las Fuerzas Sur de Infantería de Marina de los Estados Unidos, establecidas en Miami, Florida; y el Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos, que presta servicios en la Base de la Reserva Aérea de Homestead cerca de Miami, Florida.

También posee tres Fuerzas de Tarea Conjunta: la Bravo, ubicada en la Base Aérea Soto Cano, Honduras; la de Guantánamo, con base en la Estación Naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo, Cuba; y la Sur, emplazada en Key West, Florida.

La “Estrategia del Comando Sur de los Estados Unidos 2018 Amistad y Cooperación por las Américas” tiene como objetivos explícitos asegurar la defensa, fomentar la estabilidad y facilitar la prosperidad en el hemisferio. Entre los problemas y desafíos que amenazan estos objetivos enumera: la pobreza y la inequidad, la corrupción, el terrorismo, la criminalidad, el tráfico de drogas y los desastres naturales.

Asimismo, el documento señala que la energía es considerada un factor fundamental. “Según el Departamento de Energía, tres de los cuatro proveedores principales de energía de los Estados Unidos se encuentran dentro del hemisferio occidental (Canadá, México y Venezuela). De acuerdo con la Coalition for Affordable and Reliable Energy (Coalición en Pro de Energía Accesible y Confiable), los Estados Unidos necesitarán un 31% más de petróleo y un 62% más de gas natural en las próximas dos décadas. A medida que los Estados Unidos siguen necesitando más petróleo y gas, América latina se convierte en un líder mundial de energía con sus enormes reservas de petróleo y producción y suministros de gas y petróleo. Debemos trabajar juntos para garantizar que estos recursos energéticos y la infraestructura que los respaldan permitan la prosperidad regional”, menciona el texto.

Y deja en claro su propósito hacia la zona, afirmando que “la misión del Comando Sur de los Estados Unidos sigue la dirección nacional, con un énfasis especial en la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia Militar Nacional. Esta estrategia del Comando también se basa en la dirección de nuestros socios interagenciales”.

A su vez, agrega que “la seguridad y la estabilidad en el año 2018 dependen de la creación de un ambiente de seguridad hemisférica que nos incluya y nos beneficie a todos. Tenemos que encontrar la manera de enfocar la sabiduría colectiva de todos los asociados para derrotar a los grupos que quieren impedir que alcancemos nuestros objetivos. Los desafíos de seguridad en nuestro hemisferio no son amenazas militares tradicionales y, a menudo, están interrelacionados e involucran a actores estatales como no estatales. Estas amenazas, desafíos y condiciones requieren un enfoque de sociedad y colaboración interagencial”.

El medio para alcanzar su misión “es realizar operaciones militares y promover la cooperación de seguridad para lograr los objetivos estratégicos de los Estados Unidos”. Y para cumplir la misma tienen fijada diferentes áreas focales, como el combate contra las drogas y el narcoterrorismo; la prestación de asistencia humanitaria, la realización de ejercicios y operaciones que necesitan la participación de la armada; el establecimiento de relaciones entre el sector público y privado y la intervención en el teatro de la seguridad y la cooperación, entre otras.

Por lo tanto, con estos propósitos el Comando Sur está presente con bases militares de “control y monitoreo” en las islas antillanas de Aruba (Reina Beatriz) y Curazao (Hato Rey); en Arauca, Larandia, Tres Esquinas, Puerto Leguízamo, Florencia, Leticia y Caño Limón en Colombia; la base de Manta en Ecuador -que se supone se trasladará a Colombia dado que el presidente Rafael Correa no renovará en noviembre de este año el convenio para que permanezca en su territorio-; en El Salvador (Comalapa); en Guantánamo; en Honduras (Soto Cano) y en Puerto Rico (San Juan).

Además se advierte la presencia de militares estadounidenses en Paraguay, a partir de la firma de notas revérsales entre Estados Unidos y Paraguay a mediados de 2005 que autorizaban ejercicios e intercambios militares bilaterales y, aunque este acuerdo no fue renovado por el gobierno paraguayo en 2006, las denuncias acerca de la presencia norteamericana se reiteran una y otra vez. También se presume que efectivos norteamericanos habrían viajado con la intención de reactivar la base militar de Mariscal Estigarribia, al norte del país y a unos 200 kilómetros de la frontera con Bolivia, en donde hay una pista para el aterrizaje de aviones B-52 y Galaxy, que están capacitados para movilizar grandes cantidades de tropas (se habla de 16.000 efectivos) y armamentos.

No solo desde allí se podría controlar el Acuífero Guaraní, uno de los más importantes reservorios de agua subterránea, sino que también las reservas gasíferas y petrolíferas de Bolivia, ubicadas en Tarija (según algunos informes una de las mayores reservas mundiales de gas).


El rol de la Cuarta Flota

Pero la vasta presencia que posee el comando sur en el hemisferio pareciera no alcanzar. Como menciona este ambicioso plan estratégico, para el Comando “la misión más importante que tenemos es proteger nuestra patria. Garantizamos la defensa avanzada de los Estados Unidos al defender los accesos del sur. Debemos mantener nuestra capacidad de operar en los espacios, aguas internacionales, aire y ciberespacio comunes mundiales y desde ellos”.

De este modo, el Comando Sur posee como intención expandir su dominio en Latinoamérica y fortalecer su presencia militar. En rigor, la reanudación de la Cuarta Flota de la marina estadounidense se enmarcaría en este camino. Dicha flota fue creada en 1943 para enfrentar a los submarinos alemanes en el Atlántico Sur, y al finalizar la Segunda Guerra Mundial perdió su razón de ser y fue desmantelada. Pero este 1 de julio, luego de 58 años, la Armada estadounidense la reestableció para manejar las operaciones en América del Sur, América Central, el Caribe y sus aguas adyacentes.

Esta reanudación fue anunciada en abril de 2008 mediante un breve comunicado del Departamento de Defensa de los Estados Unidos titulado “Marina re-establece la Cuarta Flota estadounidense”. El texto menciona que dicha flota “llevará a cabo diferentes misiones que incluye una serie de operaciones de contingencia, contra el narcoterrorismo, el teatro y la cooperación para la seguridad (TSC). TSC incluye actividades militares bilaterales que proporcionen interacción y oportunidades de formación, así como la asistencia humanitaria en el país y asociaciones” (el comunicado está disponible en www.defenselink.mil).

Es decir, el motivo de su reactivación sería el combate del terrorismo y las actividades ilícitas como el narcotráfico, pero posibilitaría el control más cercano de países como Venezuela y Bolivia, y otras naciones de la región con gobiernos identificados como izquierdistas y potencialmente “amenazantes” para el Pentágono y, a su vez, los recursos petrolíferos y acuíferos.

Se le asignaría un rango de actividad y equipamiento similar a las flotas vigentes, como la Quinta (en el golfo Pérsico) o la Sexta (en el Mediterráneo), y su área de patrullaje abarcaría 11200 km. de Norte a Sur y 4800 Km. de Este a Oeste, siendo un complemento importante de las bases y misiones que el Comando Sur posee en toda el hemisferio y permitiendo por ende, una mayor militarización.


El valor estratégico de la región

En las conclusiones del informe se precisa que “los países de Latinoamérica y del Caribe son estratégicamente importantes para la seguridad nacional y el futuro económico de los Estados Unidos. Los intereses a largo plazo de los Estados Unidos están mejor resguardados en un hemisferio de países estables, seguros y democráticos. El futuro próspero para todos se asienta sobre una base de valores compartidos, gobiernos eficientes, sociedades libres y economías abiertas de mercado”.

“Dados los recursos apropiados –prosigue el documento-, estamos seguros de que esta estrategia del Comando alcanzará nuestras metas y objetivos. Mientras llevemos a cabo operaciones militares y que haya cooperación de seguridad con los países en la región, transformaremos la iniciativa del USSOUTHCOM en una organización interagencial conjunta y líder. Estas tareas apoyarán la seguridad, la estabilidad y la prosperidad en el continente americano y de este modo, proporcionarán la defensa avanzada de los Estados Unidos”.

En síntesis, este informe deja en claro que Latinoamérica sigue siendo una región de gran interés para Estado Unidos y que la política militar rige su accionar. Tanto el plan estratégico para la zona como la reactivación de la Cuarta Flota lo confirman. En este contexto, algunos líderes del Cono Sur observan con desconfianza el creciente interés de Washington en su “patio trasero”, e incluso hubo quienes lo consideraron “una amenaza”. Más allá de tales apreciaciones, no caben dudas de que la región está nuevamente en la mira de Estados Unidos.

Para profundizar en la temática ver el documento original de la Estrategia del SouthCom "US Southern Command Strategie 2018 - Partnership for the Americas" disponible en la sección de publicaciones, así como también el paper "La vuelta de la IV flota" referente a la temática.

* Analista internacional, Licenciada en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y Doctorando en RRII de la Universidad Nacional de La Plata. Especialista en Política Internacional y en Cooperación Internacional. Es Directora del Instituto de Cooperación Internacional de la Asociación Civil Estudios Populares (ACEP). Contacto: achiani@observanto.net

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