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Ahmadinejad provoca - Imagen: Vimooz.com |
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El régimen teocrático de Irán ha renovado sus constantes provocaciones al sistema internacional. En este caso, a la actual tensión entre Occidente y Teherán se le suman las polémicas declaraciones que realizó su presidente, Mahmoud Ahmadinejad, a principio del mes de marzo. Las palabras se enmarcaron en el profundo aunque dilatado conflicto relacionado con el polémico programa nuclear iraní.
Son numerosos los Estados, mayormente euro-altánticos, que presionan para que el país asiático finalice con el proyecto de enriquecimiento de uranio que está desplegando. Sin tapujos y sin intención de suavizar el tono de la contienda que se mantiene con Occidente, en especial con Estados Unidos, el presidente iraní esbozó que “el 11 de septiembre fue una gran mentira”, describiendo que los atentados ocurridos en 2001 fueron una excusa de la que se valió la administración de George W. Bush para iniciar su guerra contra el terrorismo e invadir y ocupar Afganistán primero y luego Irak.
Estas resonantes declaraciones no son las primeras que formula Ahmadinejad, quien ya había puesto en duda, en ocasión de un discurso que pronunció en la apertura de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, la cantidad de víctimas -aproximadamente 3000- que dio a conocer el gobierno de Bush.
Las presentes palabras fueron vertidas en una reunión con funcionarios del Ministerio de Inteligencia. Sin embargo, más allá de su contenido se inscriben dentro de un clima de alta tensión entre Estados Unidos e Irán, en donde Estados Unidos busca nuevas sanciones de la Naciones Unidas contra el país, importante productor de petróleo.
Desembarco estadounidense
Las polémicas declaraciones del presidente iraní inscriben un nuevo capítulo en la compleja relación de la República Islámica con el sistema internacional y su difícil inserción en la arena global. Ello ocurre en momentos en que el mismo régimen está pasando horas decisivas principalmente en su interior, puesto que el país sigue en estado de convulsión tras las últimas -y polémicas- elecciones presidenciales y el gobierno está jaqueado por las demostraciones constantes de diversas fuerzas opositoras.
A pesar de las difíciles horas por las que atraviesa Teherán, casi simultáneamente con las controvertidas palabras de Ahmadinejad el Departamento del Tesoro estadounidense informó que permitirá a empresas estadounidenses prestar servicios de comunicación a Irán, Cuba y Sudán para facilitar el acceso de ciudadanos norteamericanos a Internet.
La medida faculta a empresas estadounidenses para prestar servicios de comunicación por Internet como mensajes instantáneos, correo electrónico y redes sociales a individuos en los tres países mencionados. También se permite la exportación de programas informáticos a Irán y Sudán, pero no a Cuba, puesto que la venta de tecnología a la isla depende del Departamento de Comercio, no sólo del Departamento del Tesoro. Los defensores de esta controvertida medida sostienen que la mayor difusión de Internet contribuirá a mejorar la libertad de expresión en aqellos países. |