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Los líderes del ALBA - Imagen: El Informador/AP |
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En el marco de la VIII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), que finalizó este lunes 14 de diciembre en La Habana, Cuba, sus miembros cuestionaron fuertemente las pretensiones de Estados Unidos en Honduras, Irán y, sobre todo, en Colombia.
Esta Cumbre, en ocasión de su quinto aniversario, contó con la presencia del anfitrión, el presidente cubano Raúl Castro, el venezolano Hugo Chávez, el nicaragüense Daniel Ortega y el boliviano Evo Morales, así como funcionarios de alto rango de los nueve países miembros de la Alba, los cuales firmaron una declaración final y un texto especial sobre el cambio climático.
En dicha declaración “condenaron en los términos más enérgicos la ofensiva política y militar de los Estados Unidos sobre la región de América Latina y el Caribe, manifestada fundamentalmente por los acuerdos promovidos con países de la región para el establecimiento de bases militares”.
Asimismo, se señaló en el documento que “el golpe militar en Honduras, perpetrado con el apoyo de Estados Unidos, ha tenido como propósito frenar el avance de las fuerzas del progreso y de la justicia social en ese país y en la región”. Por tanto dejaron en claro que los países que integran el Alba no reconocerán las elecciones del mes pasado ni sus resultados.
La cuestión de las bases en Colombia fue la que mayor atención recibió en la declaración. Los líderes estimaron que “América Latina y el Caribe debe ser una región libre de bases militares extranjeras y reafirmaron que es inaceptable utilizar la lucha contra el tráfico de drogas y el terrorismo internacional como pretexto para el incremento de la presencia militar norteamericana en la región, el verdadero objetivo de esta presencia es el control de los recursos económicos, el dominio de los mercados y la lucha contra los cambios sociales en curso por parte de los gobiernos y las fuerzas progresistas”.
En este sentido, el Alba instó a Colombia a reconsiderar la activación de las bases y manifestó que “constituye un peligro real para los países de la región y la amenaza más grave a la paz, la seguridad y la estabilidad de América Latina y el Caribe, a la par que representa un serio obstáculo para los propósitos de integración de América Latina y el Caribe”.
También cuestionaron la advertencia de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, quien solicitó a los países de la región sudamericana no “coquetear” con el Gobierno de Irán, considerándolo un patrocinador del terrorismo internacional.
Luego de la Cumbre, los mandatarios Morales y Chávez se trasladaron hacia Copenhague, Dinamarca, para representar al Alba en la Conferencia sobre Cambio Climático. Ambos presidentes señalaron que arribarán con un documento de consenso, considerado “la voz del ALBA en Copenhague”, con fuertes críticas a los países desarrollados, por alterar y quebrantar los principios y compromisos del régimen legal vigente, con el objetivo de “perpetuar sus patrones de producción y consumo insostenibles, y la dependencia y marginación de los países en desarrollo, al intentar desplazar la carga que representan la mitigación y la adaptación a dichos países". |