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Recta final en las presidenciales uruguayas


  Por:  Adriano Bosoni * 

17/10/2009 - 20:10   

 
 
 
Imagen: Wikimedia
 
     

A una semana de las elecciones presidenciales, la campaña electoral uruguaya entra en su tramo final. Aunque el candidato oficialista, José “Pepe” Mujica, tiene asegurado el primer puesto, sondeos recientes indican que no podría imponerse en la primera ronda. Su principal adversario, Luis Alberto Lacalle, aspira a acortar distancias y quedar bien posicionado para una eventual segunda vuelta. Ante este escenario, todo parece indicar que el elevado número de indecisos tendrá un rol crucial en los comicios del 25 de octubre.

Según una encuesta publicada por el diario uruguayo El País con datos tomados a comienzos de octubre, el Frente Amplio posee una intención de voto del 44%, al tiempo que el Partido Nacional llega al 30%. Ambas agrupaciones superan ampliamente al tradicional Partido Colorado, que apenas consigue el 12% de apoyo popular. No obstante, la cantidad de indecisos sigue siendo considerable, puesto que abarca al 10% de los encuestados. Con tal volumen de indefinidos, el resultado de los comicios sigue siendo incierto.

Por lo pronto, ambos aspirantes incrementaron sus esfuerzos para seducir al electorado. Luego de estar en el centro de la polémica por sus controvertidas declaraciones sobre la Argentina, Mujica redujo su presencia mediática y ofreció un perfil de mayor moderación. En este sentido, ironizó respecto de quienes lo acusan de “dividir a la sociedad” y prometió continuidad con el gobierno de Tabaré Vázquez.

Además, se mostró como un candidato abierto al diálogo y la negociación. Con su tradicional estilo coloquial, aseguró que “hasta en la guerra, en el campo de batalla hay que negociar aunque más no sea para sacar los cadáveres, y en la política también hay que negociar siempre". Y agregó que incluso con los sectores opositores "hay siempre puntos de acuerdo". También aclaró que “no hay desarrollo sin crecimiento”, y afirmó que si es elegido presidente construirá en el país un clima que fomente la inversión.

En la vereda de enfrente, Lacalle volvió a hacer hincapié en los temas centrales de su campaña: combate contra la inseguridad y reducción del gasto público. Pero buscando moderar su perfil liberal, el candidato aseveró que si llega al poder mantendrá las políticas sociales del Estado, aunque buscará “mejorarlas” y hacerlas “más eficaces”. "Que lleguen esas obras al que deben llegar y no al que no quiere trabajar y sí quiere cobrar el (plan social) Panes", sostuvo.

Convencido de que su agrupación llegará al ballotage, Lacalle ya adelantó que buscará alianzas con las demás fuerzas opositoras para la segunda ronda electoral. Así, no descartó eventuales pactos con el candidato colorado, Pedro Bordaberry, e incluso con Pablo Mieres, titular del Partido Independiente. "Con los colorados nos une 170 años de historia y de valores", aseveró Lacalle. Por lo pronto, Mieres –que araña el 3% de la intención de voto- declaró que se mantendrá neutral en una eventual segunda vuelta.

Sin embargo, los uruguayos no solamente elegirán en los comicios a su próximo presidente. Según lo prevé la Constitución, durante las elecciones nacionales se puede convocar a referendos para modificar la Carta Magna. Gracias a ello, la ciudadanía también podrá expresarse sobre dos temas polémicos: el voto de los uruguayos en el exterior y la anulación del perdón a los artífices de la última dictadura militar.

Se trata, naturalmente, de dos cuestiones controversiales que dividen las aguas en la nación sudamericana. La posibilidad de que los ciudadanos que viven en otros países puedan votar por carta es un viejo anhelo de la izquierda uruguaya. Pero los Blancos son reticentes a esta idea y defienden proyectos alternativos, como la designación de parlamentarios que representen a los uruguayos en el exterior.

La segunda iniciativa, aún más candente, propone anular la ley de 1986 por la cual el Estado renuncia a investigar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad durante el gobierno de facto que ocupó el poder entre 1973 y 1985. Al tiempo que Mujica –un ex militante tupamaro- defiende esta opción, buena parte de la oposición llama a “mirar hacia delante” y no regresar al pasado.

Así las cosas, si Mujica logra imponerse en la primera vuelta el Frente Amplio habrá conseguido dar continuidad al hito alcanzado en 2005, cuando esta coalición de centro-izquierda derrotó a los partidos tradicionales y llegó por primera vez a la presidencia de Uruguay. Pero si, como indican las últimas encuestas, se produce un ballotage con Lacalle, ambos contendientes deberán reacomodar sus escenarios, rever sus estrategias y tejer nuevas alianzas de cara a la confrontación definitiva. Será entonces cuando los uruguayos tengan que optar entre dos partidos que, más que dos ideologías, representan dos modelos de país.

 

* Editor General de Observanto - contacto: abosoni@observanto.net

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