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Brasil se congratula con la elección de Río 2016: ¿auge de una apotencia?


  Por:  Vitor Stuart de Pieri y J. B. Scartascini del Río * 

10/10/2009 - 11:35   

 
 
 
Lula festeja en el COI - Imagen: R. Stuckert/Ag. Brasil
 
     

El pasado 2 de octubre, el Comité Olímpico Internacional (COI) reunido en Copenhague, eligió a la ciudad brasilera de Río de Janeiro como organizadora de los Juegos Olímpicos (JJOO) a realizarse en 2016. Superando a Chicago, Tokio y Madrid -quizás la gran favorita- la elección supone la primera vez que los juegos se organicen en el subcontinente sudamericano, la segunda en Latinoamérica, la tercera en el hemisferio sur y la cuarta vez que los Juegos se realicen en una nación, en concordancia con un Mundial de fútbol.

Sin embargo, la elección supone mucho más que todo ello, significa la concreción de una visión estratégica brasilera que finalmente comienza a adoptar forma, ofreciéndole la comunidad internacional, los dos máximos galardones deportivos a una sociedad como la brasilera que “respira deporte”, la organización de los JJOO y del Mundial de Fútbol 2014.

Para entender la trascendencia del suceso, quizás basten las rotundas declaraciones de un emocionadísimo Lula da Silva, que entre lágrimas y abrazos, haciendo uso de su imagen carismática y fiable y dejando atrás todas las formas protocolares, rompió en llanto frente a periodistas de todo el mundo. "Nuestra candidatura no es sólo nuestra, también de toda América del Sur, de 400 millones de personas, entre ellos 180 millones de jóvenes", “Brasil era la única opción de organizar unos Juegos con pasión”, “finalmente el mundo reconoce los esfuerzos de todo un país por salir adelante”; para finalizar con un llamativo sentido de humildad enunció, “aunque yo ya no seré Presidente, los viviré como un ciudadano más”.

En definitiva, el fervor en los festejos tanto de Lula y toda la comitiva que reunió también al ex futbolista Pelé, se fundamentan en que el logro –sin precedentes- obtenido por la actual administración, reflejan que la política deportiva en concordancia con un cúmulo de políticas de Estado y una visión estratégica del país sudamericano en el tiempo, han hecho posible que Río de Janeiro, quizás la ciudad emblema de Brasil, haya sido elegida por el COI para la realización de los juegos olímpicos 2016.


Los ingredientes desarrollistas de Brasil hacia los JJOO de 2016

“El Brasil es el país del futuro”, esta es una frase que durante décadas generaciones de brasileños escuchan y pasan a sus descendientes. En pleno año de crisis económica y financiera internacional el país viene destacándose y presentando una serie de resultados económicos y estratégicos, que reflejan una gran creencia en el potencial del país hacia el mundo y de eficientes políticas de Estado basadas en acciones anticíclicas que promueven y estimulan el consumo y la producción, sin la necesidad de un proteccionismo irresponsable.

Algunos de los programas del Gobierno Federal como el PAC (Plano de Aceleraçao do Crescimento), Bolsa Familia y Minha casa, minha vida buscan generar empleos, estimular la producción y al mismo ampliar la infraestructura para que el país se desarrolle sustentablemente y, al mismo tiempo, se reduzcan algunos índices negativos como por ejemplo, el déficit habitacional y la pobreza, concentrada principalmente en la periferia de los grandes centros urbanos.

Aún en el ámbito interno, Brasil ha buscado desarrollar fuentes alternativas de energías como el biocombustible y brevemente, gracias a las reservas del pré-sal, entrará al selecto grupo de países exportadores de crudo -al mismo tempo que el gobierno busca ampliar su participación en Petrobrás, empresa líder mundial en tecnología de captación de petróleo en aguas profundas y unas de las principales empresas del mundo-. Todavía en el campo de la geoestrategia, el país está buscando convenios, en especial con Francia, para la construcción de un submarino de propulsión nuclear y la renovación de su flota militar aérea con el compromiso de transferencia de tecnología, buscando con eso, aumentar su potencial disuasivo, rearticular su plan de defensa, reactivar la industria bélica nacional y ampliar su influencia hacia la región y el mundo.

En el ámbito de la política internacional, el país se ha destacado como un gran articulador y promovedor de la multipolaridad, colaborando con la formulación de un nuevo orden mundial, donde algunos “países del sur” se están uniendo y comienzan a ocupar puestos muy influyentes en las diversas decisiones internacionales, ejemplo de esto es el BRIC, el IBSA (India, Brasil, Sudáfrica) y el propio G-20.


Rol global de Brasil: FMI, G-20 y ONU

Algunos académicos suelen identificar al gigante brasilero como un “país ballena”, de movimientos lentos pero decididos, con virajes moderados y dirección decidida; lo cual han llevado a que el gran país sudamericano se establezca definitivamente como potencia regional, y obtenga su “identidad internacional”, en palabras de un emocionadísimo Lula al momento de la elección.

Sin embargo, la política deportiva brasilera se sumó a un cúmulo de políticas estratégicas que tienden a hacer de Brasil, un jugador global en la arena internacional. Al respecto dos fenómenos se destacan, uno relacionado con los organismos internacionales de créditos, y otro con su rol en Naciones Unidas.

Esta semana se dio a conocer que Brasil ha pasado a ser acreedor del FMI, diferenciándose nítidamente del resto de sus vecinos sud y latinoamericanos con grandes cúmulos de deuda e incluso en algunos casos sin acceso al crédito. Así, el rol de prestamista del FMI es sin dudas un bueno ejemplo de ampliación de la importancia y de la participación de Brasil en la esfera global, algo que sin dudas se evidenciará en el G-20, quizás en posiciones comunes junto a Argentina y México, los otros latinoamericanos en el foro.

Asimismo, otro fenómeno que destaca el papel global de Brasil, reside en la campaña por la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas al que aspira ocupar de manera permanente previa apertura de nuevas vacantes. Cabe destacar que tal campaña la realiza en conjunto con otras potencias regionales que emergen en el globo, como India y Nigeria o Sudáfrica, además de Japón y Alemania, que tras largas décadas de potencias económicas, finalmente buscan quebrar el estigma de haber perdido la Segunda Guerra Mundial.

En definitiva, todos estos factores confluyeron en la política deportiva brasilera, y seguramente han sido tenidos en cuenta a la hora de elegir al país, por primera vez en la historia, como sede de una copa del mundo para el 2014 y luego en seguida, para organizar los JJOO en 2016.

 

* Columnista de Observanto y Director General respectivamente.

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