[OPINION] La participación regional, clave de la integración europea
Por: Vitor Stuart G. de Pieri * |
Imagen: UE |
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En épocas de crisis financiera en la zona del euro, ocasionada principalmente por la falta de políticas fiscales articuladas y vinculadas con las políticas monetarias regionales -especialmente por parte de los países llamados “PIIGS”, Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España- es interesante reflexionar sobre uno de los puntos positivos del proceso de integración europea. Al respecto, uno de los mayores méritos del avance de la integración en el continente es la dinámica descentralizadora de las decisiones relacionadas a las políticas de Desarrollo Regional, ampliamente responsables de la mejora de las condiciones socio-económicas de países como España, Portugal y Grecia.
En rigor, el surgimiento del Comité de las Regiones (CdR) en 1994 contribuyó a una mayor participación de los actores locales en las políticas públicas en el ámbito integracional. Ello influye positivamente sobre los índices de desarrollo regional y consecuentemente en la búsqueda de cohesión territorial.
La creación y la institucionalización del Comité de las Regiones demuestra claramente que existe una preocupación por solucionar el déficit democrático y participativo en el proceso de integración. Antes de la creación del Comité, en la medida que se buscaba la supranacionalidad europea, las instancias de poderes subnacionales perdían su capacidad de participación y decisión en el ámbito doméstico.
El Comité de las Regiones surgió en función de las disparidades entre las diferentes regiones que existían dentro del marco de la integración europea. Incluso antes de la entrada de los ex países socialistas, la Comunidad Europea ya tenía grandes diferencias regionales. Algunas regiones, principalmente en países como Portugal, España, Grecia e Italia, presentaban serias distorsiones socio-económicas, exponiendo problemas, riesgos y cuestiones del ámbito social, político, económico y ambiental; y desencadenando en serios índices de pobreza y desigualdad social.
En dicho contexto, el Tratado de Maastricht creó y estableció este órgano, cuyas funciones están expuestas en su Art. 198. En ese artículo se puede encontrar la circunscripción de los trabajos y acciones que incluyen desde la mayor cohesión económica y social, pasando por acciones que busquen ampliar la infraestructura transeuropea, la salud, la educación y la cultura. Posteriormente, el Art. 263 del Tratado de Ámsterdam amplió y redefinió las funciones del Comité de las Regiones, pasando así a incorporar asuntos vinculados a la política de generación de empleos, políticas sociales, medio ambiente y transporte.
Desde su fundación, el objetivo general del Comité de las Regiones era desfragmentar las decisiones de los Estados Nacionales que componen la Comunidad Europea, buscando trabajar “desde abajo” con los actores a nivel local y regional, los cuales podrían contribuir mejor con propuestas de acciones en políticas públicas que busquen más igualdad y bienestar entre todos los pueblos europeos. En efecto, el papel del Comité de las Regiones parece legitimarse vis-a-vis la capacidad de influir en el proceso de producción de políticas públicas de la UE.
La importancia del Comité de las Regiones
Entre los principales fondos estructurales de la Unión Europea se destacan el Fondo Social Europeo (FSE), Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola (FEOGA). Estos fondos representan aproximadamente 40% del total de gastos del bloque y todos ellos deben pasar por consultas del Comité de las Regiones antes de cualquier intervención.
Por lo tanto, se desprende que el CdR es un organismo consultivo que tiene el papel de crear políticas públicas conducentes con las necesidades locales y regionales, buscando en una escala local y regional alcanzar mejores índices de calidad de vida y justicia social entre los Estados miembros del bloque.
La idea es que con la participación de los poderes subnacionales en la esfera de decisión, la búsqueda de beneficios conduzca a un mayor grado de cohesión político-institucional para el proceso integracional, tornándose más efectiva y logrando así un mayor grado de “solidaridad interna”.
Se puede decir que la creación del Comité de las Regiones ayudó a reducir el problema de déficit democrático en las decisiones planteadas por la Comunidad Europea, pues antes de su creación las instancias subnacionales perdían su capacidad de participación y decisión en el ámbito doméstico debido a la cesión de soberanía de los Estados sobre ciertos temas de político-institucionales.
El Comité de las Regiones tiene una importancia enorme en el proceso de integración regional, porque permite que cuestiones subnacionales pasen a ser tratadas a escala de la Unión. Ello contribuye a un mejor direccionamiento de los presupuestos reservados para inclusión social y consecuentemente un mayor grado de aceptación y sentimiento de pertenencia a nivel de Comunidad por parte de la población. Esto ayuda a profundizar el grado de función social interna asumida por la UE.
Así, la ampliación del papel del Comité de las Regiones en el marco decisorio de la Unión podría contribuir de forma indirecta para equilibrar la dicotomía entre la profundización versus la ampliación del bloque. Muchos policy makers consideran que la expansión de la UE con la inserción de nuevos Estados hace más lenta y burocrática la toma de decisiones, y acarrea distorsiones y fragmentaciones en los procesos decisorios. Como consecuencia de dicha situación, la cohesión política e institucional del bloque se tornaría más difícil y la posibilidad de alcanzar el lejano sueño de unos Estados Unidos de Europa quedaría más distante.
En conclusión, la existencia del Comité de las Regiones es crucial para la democratización del proceso decisorio europeo y es de extrema importancia para alcanzar un mayor grado de cohesión territorial, política e institucional en la Unión Europea. Por lo tanto consideramos que el bloque debe ampliar aún más los poderes de esta entidad, para que su injerencia no se limite al mero plano consultivo en algunos sectores del desarrollo territorial y adquiera un mayor peso en la toma de decisiones.
* Geógrafo de la Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ) de Brasil, Mag. en Estudos Populacionais e Pesquisas Sociais (ENCE – IBGE), Maestrando en Relazioni Internazionali (Europa – América Latina) por la Universitá di Bologna (Italia) e Investigador - pasante en el Grupo de Estrategia Militar del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. Argentinas.
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