EEUU se acerca a Rusia con un ojo puesto en Irán


  Por:  Adriano Bosoni * 

10/04/2010 - 17:35 |  | Enviar por e-mail 

 

 
 
 
Obama y Medvedev - Imagen: AP
 
     

Estados Unidos y Rusia firmaron en Praga el acuerdo sobre desarme nuclear más importante de los últimos veinte años. Gracias al nuevo pacto START –que reemplaza al convenio homónimo firmado en 1991- los dos países con mayor poderío atómico del planeta se comprometen a reducir en un 30% sus arsenales de esta clase. Se trata, a todas luces, de un notable gesto de acercamiento que busca limar asperezas entre los dos antiguos enemigos de la Guerra Fría.

La firma se produjo dos días después de que Obama anunciara que su país no recurrirá al arsenal atómico para responder ante agresiones efectuadas con armas convencionales. Sin embargo, la nueva estrategia se reserva la opción nuclear para aquellos países que no se plieguen al Tratado de No Proliferación, en una clara alusión a Irán.

Los dos signatarios del START tienen numerosos motivos para darse por satisfechos con este hito. Por un lado, Barack Obama necesitaba mostrar algún logro en materia de política exterior, luego de más de un año de esfuerzos aparentemente insuficientes. Además, el acercamiento a Moscú le presenta a Washington la llave para destrabar numerosos conflictos, desde la guerra en Afganistán hasta la disputa con Irán.

Al mismo tiempo, Dmitri Medvédev sabe que goza de una posición privilegiada para obtener concesiones de los norteamericanos. Luego de sufrir numerosas crisis en los años ’90, Rusia pretende recuperar el lugar que considera que le corresponde en el tablero político mundial. Tanto Medvédev como Vladimir Putin son conscientes de que los estadounidenses necesitan la cooperación de Moscú en varios asuntos sensibles, y por ello venderán su apoyo político a un precio elevado.

En primer término, la Casa Blanca requiere de los rusos para imponer sanciones a Teherán en el Consejo de Seguridad de la ONU. En tal sentido, Medvédev adelantó que está dispuesto a apoyar una nueva embestida diplomática contra la República Islámica. “Necesitamos que Irán se comporte correctamente y necesitamos mantener a salvo los intereses de nuestros países”, declaró en Prasga. Vale recordar que Moscú y Teherán no sólo mantienen grandes lazos comerciales, sino que Rusia también realizó importantes aportes al programa nuclear iraní.

Ahora que Obama consiguió el visto bueno de Medvedev a tales sanciones será el turno de cortejar a China, otro de los países con derecho a veto en el Consejo. Dicha tarea seguramente será más difícil teniendo en cuenta los recientes roces de Washington con Beijing. En las últimas semanas, la relación entre Estados Unidos y China se recalentó, producto –entre otras cosas- de la visita del Dalai Lama a Washington y del apoyo militar norteamericano a Taiwán.

La buena relación con Rusia también es valiosa para las iniciativas bélicas de Estados Unidos en Asia Central, particularmente en Afganistán. Durante la primera cumbre Obama-Medvédev, el norteamericano consiguió el permiso de su homólogo para que aviones estadounidenses sobrevuelen territorio ruso en su camino hacia Afganistán. A cambio, Washington se comprometió a cancelar la instalación de un escudo antimisiles en Europa oriental.

Sin embargo, ello no significa que Rusia esté dispuesta a abandonar su presencia en Asia Central, como lo demuestra el apoyo que Moscú dio al reciente golpe de Estado en Kirguizistán. Para algunos analistas, el gobierno de Medvedev especula con que el nuevo gobierno kirguíz cierre la base militar que Estados Unidos posee en dicho país limítrofe con Afganistán. En febrero de 2009 el Parlamento había votado la remoción de dicha base, pero Obama logró mantenerla a cambio de pagar un alquiler más elevado. Si un nuevo gobierno se instala en este atribulado país, el futuro de la base es incierto.

Pese al reciente acercamiento entre los dos ex rivales de la Guerra Fría, aún queda mucho por discutir respecto de temas que irritan a Moscú, como el avance de la OTAN hacia los ex satélites soviéticos y la construcción de un escudo antimisiles en Europa. En todos estos puntos, es esperable que Medvedev y Putin hagan valer el peso geopolítico que su país está recuperando en la escena internacional. Pero sin dudas las relaciones entre los dos ex enemigos de la Guerra Fría están ahora en un punto mucho más amigable que durante el gobierno de George W. Bush.

Cuando en enero Obama cumplió sus primeros doce meses al frente de la Casa Blanca, buena parte de la oposición republicana y numerosos analistas políticos remarcaron que el presidente había pasado un año entero en el poder sin alcanzar logros significativos. La propia ciudadanía parecía compartir esta opinión, puesto que la popularidad del líder afroamericano se desplomó a pasos agigantados a lo largo de todo 2009.

Por eso ahora el presidente respira con alivio. En los últimos quince días, el ex senador logró anotarse dos triunfos de peso, uno en el frente interno y el otro en el externo. Primero consiguió la aprobación de la reforma sanitaria, luego de una cruda lucha política que desgastó a Obama más de lo conveniente. Ahora llega este importante acuerdo con Rusia, que probablemente dará nuevos bríos a la alicaída política exterior del mandatario.


* Editor General de Observanto - contacto: abosoni@observanto.net


Inicio | Latinoamérica | EE.UU.| Europa | Global | Académica | Anteriores | Publicidad | Acerca De | Contacto
Observanto ® Copyright 2008-2010. Todos los derechos reservados.


Creative Commons License

Observanto - Análisis Internacional is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 2.5 Argentina License. Based on a work at www.observanto.com y/o www.observanto.net. Permissions beyond the scope of this license may be available at http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/.