Lecciones tras la batalla por la reforma sanitaria


  Por:  Adriano Bosoni * 

25/03/2010 - 15:18 |  | Enviar por e-mail 

 

 
 
 
Capitolio de EEUU - Imagen: Wikimedia Commons
 
     

Tras un tortuoso proceso que se extendió durante un año y desgastó notablemente al gobierno de Barack Obama, la reforma del sistema de salud norteamericano está muy cerca de convertirse en realidad. Si bien aún restan algunos pasos legislativos, la reciente aprobación del proyecto en la Cámara de Representantes pone al país ante una de las transformaciones más impactantes de las últimas décadas. Esta experiencia, que generó debates de una virulencia pocas veces vista y que ocupó buena parte de los esfuerzos de la Casa Blanca, debería arrojar numerosas enseñanzas tanto a demócratas como a republicanos.

Como primera lección, Obama debe haber descubierto que muchas de sus posturas iniciales pecaron de excesivo idealismo. El áspero debate político demostró que no existe ese “bipartidismo de caballeros” con el que soñó el presidente, y que los republicanos están dispuestos a cualquier artilugio posible a fin de bloquear una iniciativa presentada por sus rivales.

Si Obama esperaba encontrar una oposición constructiva y deseosa de intercambiar ideas en un ámbito amable, los últimos meses le demostraron que en Washington las cosas no son tan simples. Eso lo sabe muy bien Nancy Pelosi, la líder demócrata en la Cámara de Representantes, quien tuvo que valerse de la experiencia curtida en mil batallas para que el presidente pudiera sacar adelante su proyecto. Sin la tenaz labor de Pelosi –quien llegó a perseguir a los diputados por los pasillos del Congreso para asegurarse su apoyo- al presidente le hubiese resultado aún más difícil conseguir los votos necesarios para aprobar la ley.

Por otra parte, el jefe de la Casa Blanca también descubrió que entre su propia tropa no existe una disciplina partidaria que genere apoyos incondicionales al presidente. De hecho, una treintena de representantes demócratas votó en contra del proyecto de ley, por temor a perder votos en las próximas elecciones legislativas. Ello demuestra que muchos diputados no están dispuestos a inmolarse en nombre de su presidente, y que sus posturas en el Parlamento dependerán de crudos cálculos electoralistas.

Los episodios recientes también deberían dejar enseñanzas a los republicanos. A medida que el debate por la reforma sanitaria se recalentaba, el partido comenzó a escorar peligrosamente hacia la derecha más reaccionaria del país. Esa derecha que, encabezada por agrupaciones como el Tea Party, rechaza cualquier intervención del Estado en la economía y desprecia a todo grupo social que se aleje del “norteamericano blanco y protestante” (incluyendo a inmigrantes, negros, judíos y una larga lista de etcéteras). De hecho, muchos de los ataques a Obama se basaron en cuestiones de raza, al tiempo que otros acusaron al presidente de “socialista” por pretender que el Estado asistiera a los ciudadanos más necesitados, entre ellos miles de latinos e inmigrantes varios.

El peligro para los republicanos es que si siguen acercándose a estos grupos, tarde o temprano terminarán espantando no sólo a los votantes independientes sino también a los sectores moderados del partido.

Además, los republicanos recurrieron en exceso al miedo y a la desinformación para rechazar la reforma sanitaria. Así, difundieron falsos rumores y explicaciones distorsionadas de la ley, procurando despertar el temor en el electorado. Versiones como la creación de “comités de la muerte” que decidirían el futuro de los enfermos, o supuestos planes para producir abortos masivos se desparramaron por Internet, en actos callejeros e incluso en algunos medios de comunicación tradicionales.

Ante esta táctica, los republicanos deberían tener en cuenta que las campañas negativas a menudo tienen el impacto deseado en el corto plazo, pero a la larga suelen volverse en contra de su creador. Es común que la difusión de mentiras y distorsiones termine generando un “boomerang comunicacional” que dañe la credibilidad de su emisor. Si la reforma de Obama demuestra tener resultados positivos, y si las versiones esparcidas por los republicanos son desmentidas por la realidad, es factible que muchos líderes (políticos y periodísticos) terminen seriamente desacreditados ante la sociedad.

Paradójicamente, no sólo los demócratas pueden ver su popularidad dañada de cara a las próximas elecciones legislativas. Si la sociedad percibe a los republicanos como un partido demasiado ideologizado y extremista, probablemente muchos votantes los abandonarán a la hora de acudir a las urnas.

En cierto sentido, podría decirse que Obama dedicó un año entero de su presidencia a la reforma del sistema de salud. Ahora que el principal escollo ha sido superado, al presidente se le abren numerosas puertas. Por un lado, es el momento de comenzar a demostrar que la reforma es positiva y que el desgaste de su popularidad valió la pena. Es posible que los norteamericanos no perciban los beneficios de la nueva ley en el corto plazo, y que el oficialismo salga lastimado en los próximos comicios. Pero si la reforma verdaderamente mejora la vida de los ciudadanos, esta ley no debería poner en riesgo las posibilidades de reelección del presidente.

Además, Obama goza de una inmejorable oportunidad para impulsar otras reformas internas que prometió durante la campaña, en áreas como energía, educación e inmigración. Si el debate reciente fortaleció al presidente y le sirvió de entrenamiento para batallas futuras, su proclama de cambio puede superar el mero slogan electoral y convertirse en realidad.

A su vez, es esperable que el presidente pueda dedicar mayor energía a su alicaída política exterior y dé comienzo a una nueva etapa en la relación con sus amigos (Europa), sus adversarios (China, Rusia), sus enemigos (Irán) y sus escollos (Afganistán, el proceso de paz en Oriente Medio).

En síntesis, Obama está ante un nuevo momento bisagra. Hace poco más de un año, despertó en el planeta entero la esperanza de que su gobierno sería diferente al de sus antecesores. Ahora que ganó la desgastante batalla por la reforma del sistema de salud, es el momento de que demuestre que está en condiciones de cumplir con el resto de sus promesas.


* Editor General de Observanto - contacto: abosoni@observanto.net


Inicio | Latinoamérica | EE.UU.| Europa | Global | Académica | Anteriores | Publicidad | Acerca De | Contacto
Observanto ® Copyright 2008-2010. Todos los derechos reservados.


Creative Commons License

Observanto - Análisis Internacional is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 2.5 Argentina License. Based on a work at www.observanto.com y/o www.observanto.net. Permissions beyond the scope of this license may be available at http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/.