Violencia e incertidumbre destiñen las elecciones parlamentarias en Irak
Por: Juan B. Scartascini del Río * |
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Mujeres votando en Irak - Imagen: BBC |
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Entre incertidumbre, atentados terroristas y la indefinición de reglas de por sí confusas, el convulsionado pueblo iraquí celebró las segundas elecciones posteriores a la nueva Constitución post-invasión y posterior derrocamiento de Saddam Hussein.
Con el todavía fresco antecedente de las parlamentarias de diciembre de 2005 posterior a la Asamblea Constituyente de enero de ese año, los iraquíes acudieron a las urnas de manera masiva aunque no menos tranquila. Se estima que la participación popular ha rondado el 62,4% del electorado (unos 19 millones de personas) de acuerdo a la comisionada Hamdiya Huseini durante una conferencia para la prensa nacional e internacional.
No obstante, el fervor y los augurios generados por la celebración de tal acto eleccionario se han echado a perder debido al ambiente de terror reinante en gran parte del islámico país. Una nueva ola de atentados tiñó la jornada con al menos 38 muertes y más de 100 heridos. Aunque poco definido los móviles de tales atentados, no se podría hablar de un boicot tal lo sucedido en 2005 por parte de los sunnitas, sino más bien los mismos responderían a tensiones violentas provenientes de las diferentes facciones étnico-políticas existentes en tal convulsionado país; ya sean sunnitas, chiítas, kurdos y obviamente la infiltración de elementos residuales identificados con Al-Qaeda -principal pero no únicamente el conocido como “El Estado islámico”, brazo armado de tal organización en el país.
Más bien, en esta ocasión, cabe destacar el rol constructivo jugado por gran parte de la parcialidad sunnita, que a diferencia de 2005, acudió en masa a los comicios a pesar del ambiente de violencia y provocación. En esta ocasión, los sunnitas no sólo mostraron su voluntad de participar, sino que incluso organizaron campañas para llamar al voto a los miembros de su comunidad, en un intento por equilibrar el balance de fuerzas post-Saddam, netamente favorable a los chiítas. La incertidumbre reinante afecta incluso a los resultados oficiales que serían dados a conocer a mitad de semana. No obstante, todo indicaría que la lista oficialista de “Coalición Estado de Derecho” encabezada por el actual primer ministro Nouri al-Maliki va en cabeza frente a otras listas en Bagdad y principalmente en otras provincias del sur.
Tales resultados confirmarían los sondeos pre-electorales que, con casi un tercio de los votos, imponían a tal coalición frente al 22 y 17% que aproximadamente corresponderían a las dos principales fuerzas minoritarias, el Movimiento Nacional Iraquí de uno de los actuales vicepresidentes del país -Tariq al-Hashimi- y la Alianza Nacional Iraquí, de profunda raigambre islámica e integrada por gran parte del islámico Partido Dawa. Por su parte, los kurdos y su frente estarían obteniendo un 10% de los votos, posicionándolos en la cuarta de una interminable lista de partidos; en total 86 bloques políticos diferentes que arrojan la friolera cifra de 6172 candidatos al parlamento, de los cuáles cerca de 1800 pertenecen a la capital Bagdad.
Ante tal panorama, la superpoblación de papeletas, el ambiente violento y una imperante debilidad institucional, es de esperar que el recuento tome su tiempo y a su vez genere no menos suspicacias.
Elogios por parte de Obama
Si bien las elecciones poco tienen de transparentes y limpias –además de la caótica situación, pesa sobre la misma un largo debate jurídico-político previo sobre la legalidad de la misma al retrasarse la promulgación de la ley electoral necesaria vetada por al-Hashimi lo cual postergó el acto electoral- gran parte de la comunidad internacional alaba tal celebración.
Quizás la principal voz proviene de los Estados Unidos, más precisamente de su primer mandatario, puesto que Barack Obama señaló que los comicios del pasado domingo realizados en Irak "son un hito importante en la historia" de ese país, y elogió el "coraje" de los iraquíes que votaron en las segundas elecciones generales post-Saddam. "Tengo un respeto inmenso por los millones de iraquíes que no se amedrentaron por los actos de violencia y que ejercieron hoy su derecho al voto", señaló el presidente estadounidense; y agregó, "su participación demuestra que el pueblo iraquí ha elegido moldear su futuro con un proceso político".
El optimismo norteamericano ha ido in crescendo desde entonces, dado que las fuerzas de seguridad iraquíes llevaron a cabo un trabajo "magnífico" en los comicios del pasado domingo, de acuerdo a lo expresado por el jefe de las tropas de Estados Unidos en Irak, el general Ray Odierno. No obstante, aún queda pendiente el referéndum en Irak sobre la permanencia de las tropas estadounidense. A pesar de ello, el general Odierno estima que las tropas se podrán retirar hacia fines de agosto, según lo previsto el año pasado por el presidente estadounidense, Barack Obama. En ese caso, los últimos soldados saldrán del territorio iraquí para fines de 2011 y la seguridad sería definitivamente traspasada al estado iraquí.
Entre críticas y loas
Ya en 2005, gran parte de la comunidad internacional y en especial su ala académica, había ofrecido grandes loas a la celebración de las primeras elecciones formalmente democráticas en más de medio siglo en Irak. Más de un magistral catedrático y gran parte de la academia se deslumbraba por lo alcanzado no sólo por parte del débil Estado iraquí, sino por su “regencia norteamericana”.
No obstante, tal impresión no tardó en confirmar su mera naturaleza ilusoria, con el devenir de interminables olas de atentados, miles de víctimas y una violencia que volvió a poner al país al borde de la guerra civil. Más aún, la ilusión se fundamentaba en que tal situación se daba aún con la presencia estadounidense en territorio iraquí, y con la dilatación de un hipotético retiro de tropas.
Hoy en día la situación en parte es diferente, al menos en lo que a la seguridad respecta. Pese a la reciente ola de ataques preelectorales, y la sangrienta jornada cívica, el número de atentados y acciones rebeldes cayó de manera significativa a nivel nacional en los últimos cuatro años. Gran parte dependió del cambio del accionar sunnita, y en especial su participación en las presentes elecciones dan un leve tamiz legitimador sensiblemente mayor a la experiencia de 2005.
Sin embargo, a pesar de reducirse levemente el número de atentados, las víctimas siguen ocurriendo, la presencia militar norteamericana se eterniza, el retiro de tropas se dilata, la capacidad estatal iraquí permanece aún un misterio y desde lo social, está a la vista que todo el esfuerzo de Estados Unidos y sus aliados de nada sirvió para reactivar la economía, el empleo y mejorar la vida de los iraquíes.
Más allá de los resultados eleccionarios y del fortalecimiento de al-Mailiki, allende deba pactar con parte de la oposición o no, Irak seguirá siendo un Estado débil que dependerá de los enfrentamientos de sus tres principales facciones, y que en definitiva continuará experimentando una íntima relación con la potencia norteamericana, más allá de la retirada o no de tropas. No por nada los Estados Unidos están construyendo en Bagdad lo que se supone será la embajada más grande y costosa del mundo; del tamaño del Vaticano, con 21 modernos edificios, un personal que se estima cercano a las 5000 personas y un presupuesto que ronda los 1300 millones de dólares.
* Director General de Observanto - contacto: jscartascini@observanto.net
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