Polémica visita de Ahmadinejad a Sudamérica
Por: Adriano Bosoni * |
Lula y Ahmadinejad - Imagen: AFP |
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Los principales actores del conflicto en Oriente Medio siguen de gira por Sudamérica. Al tiempo que el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad visitó al Brasil de Lula da Silva, el titular de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, estuvo en Argentina con Cristina Fernández. Una semana antes, el israelí Shimon Peres visitó los mismos destinos y se reunió con los mismos funcionarios. Naturalmente, las tres presencias generaron numerosas polémicas en los países que las recibieron.
Sin dudas, el más controvertido de los visitantes fue Ahmadinejad. Mientras que buena parte de la comunidad internacional cuestiona el programa nuclear iraní, el presidente defiende que dicho proyecto persigue únicamente fines pacíficos. Y recibió el apoyo nada despreciable de Lula, uno de los mandatarios más populares del planeta.
“Reconocemos el derecho de Irán a desarrollar un programa nuclear para fines pacíficos”, afirmó el líder carioca. Las palabras sonaron como música para los oídos de Ahmadinejad, quien sabe que está cada vez más acorralado en el tablero internacional. Aunque en principio el régimen de los ayatollahs se había mostrado dispuesto a que terceros países enriquezcan su uranio –como lo reclama el grupo de naciones encabezado por Estados Unidos-, Teherán luego dilató el acuerdo. Desde entonces, las negociaciones se estancaron en un punto muerto.
Ahora, Ahmadinejad busca negociar desde una posición de fuerza y sabe que, en la política, las fotografías a menudo valen más que las palabras. Por ello buscó el apoyo de Lula, un aliado mucho más significativo que Hugo Chávez a la hora de demostrar que Irán no está completamente solo en el mundo. Aunque el cuestionado presidente iraní también visitó Venezuela y Bolivia, la “carta Lula” fue la más jugosa de su viaje.
En este marco, la gran pregunta es qué busca el brasileño con dicha movida. Para algunos analistas Lula quiere mostrarse ante el planeta como un jugador político global, que posee su propia agenda y goza de independencia respecto de los designios de Estados Unidos. Desde esta perspectiva, acciones como el apoyo a Manuel Zelaya en Honduras o el diálogo cara a cara con Ahmadinejad buscarían posicionar a Brasil como un ente autónomo y con peso propio en el tablero mundial.
Otros destacan la creciente presencia económica de Brasil en Irán. En rigor, el intercambio comercial entre ambas naciones alcanzó los 2.000 millones de dólares en 2007, y desde hace algunos años el gigante Petrobras colabora con Teherán en la explotación de pozos petroleros. De acuerdo con el canciller brasileño, Celso Amorim, su país “apenas empieza a advertir la influencia que tiene” en Oriente Medio.
En cualquier caso, el coqueteo de Lula con la controvertida República Islámica genera incomodidad en numerosos sectores nacionales y extranjeros. Así lo demostraron las marchas en repudio a Ahmadinejad que organizó la colectividad judía en varios puntos del país sudamericano. Además, el gobernador de San Pablo y candidato presidencial opositor José Serra expresó su rechazo a la llegada del “jefe de un régimen dictatorial”.
Serra también destacó que Brasilia debería haber consultado esta jugada con Buenos Aires, en alusión a la conflictiva relación que Argentina e Irán mantienen a partir de la presunta participación de funcionarios iraníes en los atentados contra la Embajada de Israel y la mutual judía AMIA a comienzos de los años 90. Según informa el diario La Nación, Lula y Cristina Fernández conversaron sobre la visita de Ahmadinejad durante el encuentro que los dos presidentes sudamericanos mantuvieron días atrás. De acuerdo con el mismo matutino, Buenos Aires se mantuvo “alerta” durante el paso del musulmán por la región.
Ante este panorama, el gobierno de Lula procuró quitarle trascendencia al episodio. Según la diplomacia carioca, la llegada de Ahmadinejad tuvo por objetivo fortalecer la relación comercial entre ambos países y realizar un aporte para el proceso de paz en Oriente Medio. El líder del PT incluso defendió esta posición una semana atrás cuando recibió al presidente de Israel, Shimon Peres. En aquella oportunidad, declaró que para alcanzar la paz es necesario “dialogar con todos” y que Brasil estaba dispuesto a contactar a todas las partes implicadas en el conflicto. Más aún, funcionarios brasileños deslizaron que los esfuerzos de Lula están en línea con la propuesta de diálogo que proclama la Casa Blanca de Barack Obama.
Abbas en Buenos Aires
Mientras tanto, en Buenos Aires la presidente Cristina Fernández recibía a Mahmoud Abbas, titular de la Autoridad Nacional Palestina. Repitiendo los argumentos esbozados durante la visita de Peres, la jefa de la Casa Rosada volvió a manifestarse a favor de la llamada “solución de dos Estados” y reivindicó el derecho palestino a poseer un Estado propio. Pero también consideró que “Palestina no debe ser más la excusa para ningún fundamentalismo terrorista en el mundo, que se escude en esto para perpetrar hechos horribles, tal como pasó en nuestro país”.
En sus diversas apariciones públicas, pudo apreciarse a un Abbas bastante frustrado tras décadas de lucha. “Me siento en un callejón sin salida. A veces me pregunto a mí mismo qué beneficio les traigo a los palestinos siguiendo en el poder si no logro la paz”, admitió en una conferencia organizada por el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Se refirió así al reciente anuncio de que no se postulará para un nuevo período al frente de la ANP, decisión que calificó de “irreversible”.
También manifestó su creciente decepción respecto del gobierno de Barack Obama. “Por ahora (Obama) no está haciendo nada”, declaró en una entrevista con el diario argentino Clarín. “Esperamos que Estados Unidos presione a los israelíes para que cumplan la ley internacional, para que implementen la Hoja de Ruta”, agregó el líder, quien afirmó que la Casa Blanca debe instar a Israel a que detenga los asentamientos en Cisjordania y se repliegue hasta las fronteras de 1967. Según Abbas, será imposible emprender cualquier negociación de paz si el país vecino sigue construyendo sobre territorio palestino.
Abbas, quien además de la Argentina visitó Brasil y Chile, expresó su deseo de acrecentar los lazos con Sudamérica. Y dejó entrever que Lula podría ser un buen mediador en el conflicto en Oriente Medio, puesto que tiene “relaciones de confianza con las dos partes” implicadas. Más incentivos a la creciente búsqueda brasileña de protagonismo global.
* Editor General de Observanto - contacto: abosoni@observanto.net
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