Incidentes entre Caracas y Bogotá amenazan la estabilidad regional
Por: Ana María Chiani * |
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Uribe y Chávez hace meses - Imagen: Noticias24.com |
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Tan pronto como se conoció -a mediados de julio de 2009- la noticia de que Colombia firmaría con EE.UU. un acuerdo por medio del cual se permitiría a su ejército el uso de siete bases colombianas para la supuesta lucha contra el narcotráfico y la guerrilla, la respuesta del mandatario venezolano Hugo Chávez no se hizo esperar y declaró que en la región “soplan vientos de guerra”. Días atrás, reforzando sus palabras, no sólo hizo un llamado a militares y a civiles a prepararse para la guerra sino que, no pudiendo con su genio, lanzó una primera señal de alarma contra su vecino.
Es así que el pasado jueves 19 la guardia nacional venezolana destruyó con explosivos dos puentes peatonales (Puente Naves y Chicaro) en el estado fronterizo del Táchira que limitaban con la frontera colombiana, tal como fue divulgado por un comunicado expedido por la cancillería colombiana, alegando que “este hecho constituye un acto unilateral y agresivo contra la población civil y las comunidades de frontera, y no consulta el proceder a través de los mecanismos diplomáticos”.
Los puentes que fueron destruidos a unos 50 kilómetros al norte de San Antonio, del lado venezolano; y en el municipio de Ragonvalia, en el departamento de Norte de Santander, en Colombia, servían para la movilización de civiles en la región. Pero el argumento del vicepresidente venezolano Ramón Carrizalez, quien reconoció el mismo día el acto, fue que eran dos “pasarelas improvisadas” que eran utilizadas para el “narcotráfico” y el “contrabando”. Por su parte el líder venezolano el sábado justificaba la voladura diciendo que “se trata de dos pasos peatonales desmontados en una operación de rutina para evitar el ingreso de narcotraficantes y bandidos colombianos... No son puentes, son pasarelas ilegales y artesanales”, aseguró.
Esta provocación por parte de Chávez tuvo su replica dos días después por parte del gobierno colombiano, que decidió reforzar la seguridad en la frontera con Venezuela con la movilización de una brigada móvil y dos batallones, que agrupan unos 2000 hombres fuertemente armados. Luego de esta orden, el presidente Álvaro Uribe decidió romper su silencio y desde un Consejo Comunal en Cúcuta -provincia al Norte de Santander, fronteriza con Venezuela- declaró que “es muy grave haber destruido esos puentes que estaban al servicio de las comunidades de ambos países”. Aunque de modo conciliador insistió en que “Colombia no puede hacer ni hará gestos de guerra. Nuestra única determinación es la derrota del terrorismo, nunca la guerra a los pueblos hermanos”.
Pero de todos modos el líder venezolano redobla la apuesta cada día más. Y este domingo en su columna semanal dijo que el presidente colombiano, “no contento con despojar a Colombia de su soberanía, pretende que Venezuela no la ejerza”, y reiteró que “no tiene ningún fundamento” la nueva denuncia que prepara este país ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Consejo de Seguridad de la ONU. Asimismo afirmó, “estamos preparándonos y vamos a seguir preparándonos para defender la soberanía sagrada de Venezuela, para defender la revolución bolivariana de las agresiones imperialistas y de los cipayos del imperio”.
De este modo, el presidente venezolano alegando que “somos el blanco número uno en el mapa imperial en este continente”, celebró la próxima llegada a Venezuela de 300 vehículos blindados y tanques de guerra -incluidos tanques de combate T-72- fabricados en Rusia que se suman a los radares y los sistemas de defensa aérea que ya arribaron. Todo este armamento ruso se enmarca dentro de la gran compra que el país venezolano viene haciendo desde el año 2005 y tal es así que en septiembre Rusia anunció que le abrió una línea de crédito por 2.200 millones de dólares para que pueda comprar más armamentos, incluidos misiles tierra-aire.
Hasta dónde pretende llegar Chávez realmente no se sabe, dado que si se pensaba que las provocaciones verbales -habituales en el mandatario de la revolución bolivariana- no pasarían a mayores, ha quedado demostrado que no fue así. ¿Qué es lo que busca con este conflicto? Bien no se puede saber; quizás sea rédito político dado que las elecciones a la Asamblea Nacional fueron convocadas para septiembre próximo y su popularidad está cada día más endeble; o bien sobresalir en el ámbito regional y dar señales de que puede hacer lo que quiere, sin importarle la estabilidad de la región; o quizás “realmente se siente amenazado por la posibilidad de que EE.UU. pueda atacar su territorio desde las instalaciones militares colombianas”.
Sea cual fuese la razón esperamos que no llegue a mayores, que no derive en una guerra que atente contra la vida de dos pueblos hermanos, y que se tenga en cuenta que la vía diplomática está ante todo.
* Analista internacional, Licenciada en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y Doctorando en RRII de la Universidad Nacional de La Plata. Especialista en Política Internacional y en Cooperación Internacional. Es Directora del Instituto de Cooperación Internacional de la Asociación Civil Estudios Populares (ACEP). Contacto: achiani@observanto.net
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