Conferencia de Copenhague: hacia un fracaso anunciado


  Por:  Ana María Chiani * 

19/11/2009 - 15:34 |  | Enviar por e-mail 

 

 
 
 
Logo de la Cumbre - Imagen: cop15.dk
 
     

Las demostraciones de preocupación desplegadas por los principales líderes del mundo en la apertura de sesiones de la 64° Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando centraron sus discusiones en lograr un acuerdo en la Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU a celebrarse en el Bella Center de Copenhague entre los días 7 y de 18 de diciembre, parecen desvanecerse.

El objetivo final de lograr un nuevo tratado mundial que sea legalmente vinculante y de cumplimiento obligatorio para todos los firmantes, que reemplace al actual Protocolo de Kyoto –cuya primera etapa caduca en el 2012- no sería posible, tal como fue anunciado por el mandatario norteamericano, Barack Obama, y el líder chino, Hu Jintao, este domingo 15 durante una reunión en el marco de la cumbre de Cooperación Económica en Asia y el Pacífico (APEC) en Singapur.

Tal es así que el primer ministro danés, Lars Loekke Rasmussen, quien preside la cumbre climática patrocinada por la ONU, voló sorpresivamente a la isla, con la intención de presentar una propuesta a los gobernantes de EE.UU., China, Japón, Rusia, México, Australia e Indonesia, tendiente a establecer un acuerdo vinculante en Copenhague, para que la cumbre no sucumba en un fracaso.

Pero más allá de sus esfuerzos, “hubo una coincidencia entre los líderes de que no es realista esperar que un acuerdo internacional completamente vinculante pueda ser negociado entre ahora y Copenhague, que empieza en 22 días”, declaró Michael Froman, viceconsejero nacional de Seguridad de la Casa Blanca. En consecuencia, en su lugar, se buscará lo que dio en llamar un acuerdo en dos etapas, lo que significa que en la capital de Dinamarca se hará una mera declaración de intenciones, postergando por tanto, los compromisos obligatorios para más adelante, quizás para la segunda cumbre que se celebrará el próximo año en México -aunque también se estima poco probable.


Propuesta franco-brasilera para el combate del cambio climático

Por otro lado, Brasil y Francia han adoptado un texto común que llevarán a la capital danesa, el cual incluye metas y compromisos para combatir el fenómeno del cambio climático y estipula que esta lucha es un imperativo que debe ser íntegramente compatible con un crecimiento económico duradero y con la erradicación de la pobreza. La asociación entre Brasil y Francia se llevó a cabo luego de que este viernes 13 Luiz Inácio Lula da Silva arremetiera contra EE.UU. y China -principales países emisores de dióxido de carbono- por la falta de compromiso para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero, y a su vez anunciara que la meta de su país es reducir sus emisiones de CO2 entre 36,1% y 38,9% para el 2020, principalmente a través de la disminución de la deforestación en el Amazonas, responsabilidad que expresará en Copenhague.

La postura en común (bautizada por ellos como la “biblia climática”) establece, entre otras cosas, la creación de una Organización Mundial del Medio Ambiente como parte de una reforma de la ONU. Por tanto, el presidente francés Nicolás Sarkozy dijo que “con el presidente Lula, nos gustaría tratar de reunir el mayor número de países”. Por esto, el presidente francés tiene previsto reunirse la próxima semana con la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro Rasmussen, luego asistir a Cumbre de la Commonwealth en Trinidad y Tobago a finales de noviembre donde planteará el texto a los países africanos, y finalmente estaría dispuesto a ir personalmente a Brasil para convencer a algunos países de la región.

Asimismo, al término de la reunión con su par brasilero en el Palacio del Elíseo, Sarkozy declaró que “hacemos público hoy un texto de Brasil y Francia, porque queremos que Copenhague sea un éxito, no vamos a aceptar acuerdo cualquiera”.

De todos modos, más allá de esta iniciativa encabeza por Lula y Sarkozy y los esfuerzos de Rasmussen de evitar que la Conferencia naufrague, todos los indicios parecen demostrar lo contrario. Lamentablemente, Copenhague depende del compromiso de los mayores contaminantes del planeta, EE.UU. – con una leve propuesta para una reducción de la emisiones de su país en un 17 % para el año 2020 pero frente a los niveles de 2005- y China, los cuales no están dispuestos a asumir las consecuencias de un tratado obligatorio tanto por razones económicas como por asuntos internos en el caso de Obama, ya que existe la posibilidad de que el acuerdo que firme no sea después refrendado por el Congreso –cuestión que estaría siendo evaluada por el mandatario para poder en un futuro regular las emisiones de gases contaminantes sin su aprobación; e incluso por esta razón estuvo a punto de evitar la cita.


Por tanto, posiblemente Copenhague finalizará con una declaración de reconocimiento de los graves peligros del calentamiento global, con buenas intenciones y promesas, pero sin resoluciones vinculantes, lo cual es sumamente esencial ya que está en juego la vida de la población mundial y los líderes deben comenzar de una vez por todas a asumir un compromiso serio al respecto.


* Analista internacional, Licenciada en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y Doctorando en RRII de la Universidad Nacional de La Plata. Especialista en Política Internacional y en Cooperación Internacional. Es Directora del Instituto de Cooperación Internacional de la Asociación Civil Estudios Populares (ACEP). Contacto: achiani@observanto.net


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