Altas expectativas en la primera gira de Obama por Asia


  Por:  Juan B. Scartascini del Río * 

16/11/2009 - 12:53 |  | Enviar por e-mail 

 

 
 
 
Agenda de Obama en Asia - Imagen: AFP-Casa Blanca
 
     

Con la clara intención de afianzar la influencia norteamericana en Asia del este, Obama dio comienzo a su primera gira por el lejano oriente, una región altamente relevante para los Estados Unidos. Con altas expectativas y mucho por negociar, el primer mandatario intentará demostrar que Estados Unidos es capaz de salir de la crisis económica y de garantizar la seguridad en la región.

En su primera parada, Japón, Obama se reunió con el flamante primer ministro Yukio Hatoyama –del Partido Demócrata- y centró sus negociaciones en tres cuestiones: protección del clima ante el calentamiento global, la guerra de Afganistán y la crisis económica. Por su parte, el Imperio del Sol aspira a lograr un nuevo posicionamiento de Japón en la relación bilateral con mayor independencia e igualdad de derechos, siendo uno de los puntos más controvertidos el futuro de la base militar estadounidense en la isla de Okinawa, poco popular en Japón y por la cual el líder afro-americano fue recibido con algunas tibias protestas.

Habiendo pasado por Japón, Barack Obama realizó una breve visita a Singapur, la ciudad-estado y una de las mayores potencias comerciales del sudeste asiático. La principal causa de la visita fue la Cumbre de la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico). Al respecto, los representantes de los 21 países que participan en el foro, aunque no lograron un consenso en materia medioambiental, sí advirtieron que el proteccionismo puede afectar la "frágil" reactivación de la economía mundial.

Asimismo, Obama fue invitado a una cumbre del ASEAN, y ante presencia de las autoridades birmanas, reclamó la liberación de la líder opositora al régimen de Rangún, la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, aún encarcelada por el dictatorial régimen persistente en Myanmar.

Tras su escala en el Sudeste asiático, Obama llega a China, y se apresta a poner en práctica sus más afiladas negociaciones diplomáticas en una visita que para algunos, significará las bases de un nuevo orden mundial, al menos en lo que a economía, comercio y finanzas respecta. Es que EE.UU. quiere terminar con la invasión de productos chinos y equilibrar el enorme déficit comercial con la potencia asiática, por lo que exige la revalorización del yuan. Quiere más acceso a los mercados chinos y considera que Beijing debería estimular la demanda interna.

Por su parte, China cree que el dólar debería dejar de ser la moneda de referencia internacional. Poseedora de quizás las mayores reservas de un dólar cada vez más débil, y siendo China el mayor comprador de títulos del tesoro estadounidense, Obama considera imperativo, profundizar "el diálogo y la confianza" para que ambos puedan salir juntos de la crisis; reconociendo que China es tan importante para los EE.UU. como lo es el país del norte para la potencia asiática.

Asimismo, Obama reconoce que China ha avanzado mucho sobre la región pero ha sido muy prudente para no estropear su relación con EE.UU. por lo cual se estima que las relaciones del gigante oriental con América latina, no serán un punto de tensión.

No obstante, Obama no se quedó atrás y fue más allá de las cuestiones económico-comerciales, puesto que con el foco en una agenda amplia, el presidente norteamericano habló de Derechos Humanos y la liberad de expresión en el país oriental, incluso la expresión en ámbitos virtuales como las diversas plataformas que ofrece Internet.

En esa agenda ampliada entraron temas referidos al desarme, la desnuclearización, y la problemática que representa Corea del Norte, quien recientemente ha realizado intercambio de fuego con su vecina del sur, amenazando con violar el alto al fuego que rige desde hace décadas.

Asimismo, aunque las temáticas medioambientales casi no discurrieron a la prensa, se sabe que Obama y Hu Jintao estarían estableciendo puntos en común para lo que se vislumbra será una tensa negociación en la Cumbre de Copenhague de diciembre, para avanzar en la búsqueda de soluciones al calentamiento global y el reemplazo inminente del Protocolo de Kyoto.

En definitiva, los líderes de ambos países son conscientes de que enfrentar los problemas globales -crisis económica financiera, cambio climático, terrorismo o programas nucleares de Irán y de Corea del Norte- la cooperación es fundamental, y un papel constructivo de China es sumamente necesario y saludable para el sistema internacional.

El último paso de Obama será Seúl, en donde lo recibirá el presidente Lee Myung-bak, con el foco puesto no sólo en las amenazas y el peligro constante que representa Corea del Norte, sino en la propuesta surcoreana de avanzar en la liberalización comercial con los EE.UU. El Tratado de Libre Comercio en estudio desde hace tiempo, ha recibido muchas críticas en el Congreso de EE.UU.

Al mismo se oponen principalmente las automotrices que, como es sabido, están al límite de la bancarrota y no estarían en condiciones de enfrentar la dinámica, eficiente y no menos agresiva competencia de la industria automotriz surcoreana. En esta ocasión, son los trabajadores norteamericanos los que temen perder sus puestos, en un escenario recesivo –o al menos de lenta recuperación- sabiendo de antemano la persistencia de los actuales elevados índices de desempleo.


Avanzan acuerdos de China con Cuba

A pesar de la visita de Obama a China, el país asiático no enfrenta obstáculo alguno para avanzar en el desembarco económico en el hemisferio, al punto tal que se acaba de firmar un acuerdo entre Cuba y la provincia de Shandong, en la costa oriental del país, una de las más relevantes provincias chinas en materia económico-comercial.

Una delegación de empresarios de tal provincia firmó en La Habana varios acuerdos comerciales con el Gobierno cubano en sectores como la industria básica, el transporte y la informática. Los acuerdos incluyen la compraventa de camiones especializados, el montaje de un taller en el sector del níquel, la rehabilitación de refinerías y la reparación de tanques de combustible, así como la donación de equipos para el ministerio de Educación y el polo científico de la isla.

Esta semana también se anunció que la corporación china Haier y el Grupo de la Electrónica del ministerio de la Informática y Comunicaciones de la isla abrirán en 2010 una empresa mixta para fabricar equipos electrodomésticos e informáticos.

Aunque poco relevantes para China, los acuerdos son sumamente provechosos para la deprimida economía de la isla socialista, y apunta a incrementar sus lazos comerciales y políticos con Beijing. Recordemos que el intercambio comercial entre Cuba y China pasó de 800 a 2.200 millones de dólares entre 2004 y 2008.


* Director General de Observanto - contacto: jscartascini@observanto.net


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