Abbas amenaza con renunciar y Palestina se hunde en la incertidumbre
Por: Adriano Bosoni * |
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Incertidumbre palestina - Imagen: AP |
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Son días complicados para la Autoridad Palestina. Primero, el presidente Mahmud Abbas declaró que no se postulará a la reelección en los comicios originalmente previstos para el 24 de enero. Horas más tarde, el Comité Electoral palestino anunció que las elecciones legislativas y presidenciales no podrán concretarse en la fecha pautada. Pero la ausencia de un sucesor que agrade a Occidente, la posibilidad de que Hamás se fortalezca y la presión de sus vecinos árabes hacen que no todo esté dicho en el futuro del emblemático líder.
En un discurso televisado, Abbas –también conocido como Abú Mazen- afirmó a comienzos de noviembre que no se presentará como candidato en las elecciones de enero próximo. Si bien el mandatario palestino aclaró que su decisión "no es una posición negociadora ni una maniobra", muchos analistas interpretaron este discurso como un llamado de atención a la comunidad internacional. Especialmente cuando el proceso de paz con Israel aparece estancado y las dos facciones políticas palestinas –Al Fatah y Hamas- siguen lejos de la reconciliación.
Pero Abbas ratificó sus dichos una semana más tarde, durante los actos de conmemoración por el aniversario de la muerte de Yasser Arafat. En esta oportunidad incluso dejó entrever que está analizando la posibilidad de retirarse por completo de la vida política, hecho que implicaría su partida no sólo de la presidencia, sino también de la Organización Para la Liberación de Palestina (OLP) y la dirección de Al Fatah.
Para complicar aún más las cosas, el Comité Central Electoral manifestó que las elecciones no podrán realizarse el 24 de enero. La explicación es sencilla: resulta imposible convocar a los palestinos a las urnas mientras Al Fatah y Hamás sigan enfrentados. Ambas facciones están en conflicto desde que rompieron el gobierno de unidad en 2007. A partir de entonces, Abbas gobierna en Cisjordania al tiempo que Hamas se hace fuerte en Gaza.
Futuro incierto
Abbas está al frente de la Autoridad Nacional Palestina desde 2005, cuando reemplazó al fallecido Arafat. Con vaivenes, su discurso siempre se apoyó en los mismos pilares: negociación con Israel en el marco de Naciones Unidas para alcanzar la paz. En este contexto, participó activamente de los Acuerdos de Oslo (1993) y se sentó a la mesa de negociación con sus vecinos hebreos en numerosas oportunidades.
Pero, una tras otra, se sucedieron las frustraciones. Con Israel primero, al ver que los sucesivos gobiernos del Estado judío continuaban con la expansión de los asentamientos; y con los extremistas de Hamás luego, en una guerra fraticida que quebró en dos al escaso territorio palestino. Y la frustración más reciente se produjo poco después de la llegada al poder de Barack Obama. Si bien en un comienzo el presidente norteamericano reclamó con cierta severidad a Israel que detenga la construcción de asentamientos, con el tiempo la presión se relajó y el gobierno de Netanyahu siguió acumulando pretextos para sentarse a dialogar con los palestinos.
Naturalmente, su eventual retirada abriría un escenario de incertidumbre por la sucesión que alarma tanto a Occidente como a Oriente Medio. Ocurre que, a priori, no aparece entre las filas palestinas un líder que sea del agrado de Washington y sus aliados en la región. Sobre todo cuando el popular Maruan Barghuti, visto por muchos árabes como el posible sucesor de Abbas, cumple cinco cadenas perpetuas en Israel.
Para peor, la partida de Abu Mazen abre las puertas para que el extremismo de Hamas gane espacio entre los palestinos y el raquítico proceso de paz se debilite aún más. Esta facción, considerada terrorista por Estados Unidos, desconoce el derecho a la existencia de Israel y mantiene estrechos vínculos con Irán. Aunque Tel Aviv cargó en reiteradas oportunidades contra Hamás, la organización sigue resistiendo en Gaza. En rigor, ni siquiera el descomunal ataque de diciembre de 2008 contra la Franja consiguió expulsarla del poder.
Por lo tanto, desde Estados Unidos y Francia hasta Arabia Saudita y Jordania se han reiterado los llamados para que Abu Mazen revea su decisión. También es factible que, de cara a la postergación de los comicios, la Autoridad Palestina decida prolongar el mandato de su presidente hasta que las condiciones estén dadas para la celebración de nuevos comicios. En consecuencia, aún no está dicha la última palabra. Las presiones internas y externas por la continuidad de Abbas son fuertes, y la decisión final del líder palestino todavía es incierta.
* Editor General de Observanto - contacto: abosoni@observanto.net
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