Revés electoral de los demócratas: Obama sufre su primera derrota
Por: Juan B. Scartascini del Río * |
![]() |
||
Demócratas y republicanos - Imagen: www.allen.biz |
||
A casi un año de la asunción de Barack Obama, las primeras elecciones locales y regionales experimentadas en su administración vieron una clara victoria de los republicanos. Así, el joven y carismático líder afro-americano que revitalizara el partido Demócrata y la política estadounidense, comienza a ver señales menguantes en su alta popularidad al tiempo que la oposición, todavía fragmentada, intenta conformar un liderazgo que sume voluntades.
No obstante, el pasado martes los candidatos conservadores se alzaron con la victoria en las elecciones a Gobernador en los estados de Virginia y New Jersey, ambas gobernadas por demócratas, al igual que en los comicios municipales de las importantes ciudades de Boston y New York, la primera igualmente en poder de los demócratas, y la segunda, gobernada por quizás la mayor figura política independiente de la actualidad norteamericana: Michael Bloomberg.
Por su parte, los demócratas hubieron de conformarse con la disputada 23ª banca de la Cámara de Representantes del Estado de New York, y con la reelección en la ciudad de Pittsburgh de una de las mayores promesas demócratas, el Alcalde Luke Ravenstahl, quien en 2006 se convirtiera en el Alcalde más joven de los EE.UU. a la edad 26 años.
Así, en las elecciones del pasado “mini martes” en la costa Este de EE.UU., la Administración Obama observa su primera derrota electoral, residiendo su relevancia en el hecho de ser áreas mayormente demócratas en donde Obama se impusiera ampliamente hace exactamente un año atrás en las presidenciales de 2008.
Tal es el caso del Estado de New Jersey en dónde el Republicano Chris Christie venció en las elecciones a gobernador al obtener un 48,9% de los votos, frente al 44,5% obtenido por su par demócrata Joe Corzine, el actual Gobernador y quien estaba al tope en las encuestas.
En cambio, en el Estado de Virginia sí se cumplieron los pronósticos que auguraban la victoria del republicano Bob McDonnel. Con el 59% de los votos frente a un 41% de su rival demócrata, Creigh Deeds, la victoria republicana se tiñe de un particular simbolismo, dado que el propio Obama se implicó personalmente en su campaña hasta el punto de participar en dos ocasiones en ella. Además, estos comicios se consideraban claves para conocer si el tradicionalmente republicano Estado de Virginia, se había afianzado como terreno demócrata después de que el actual líder afro-americano se convirtiera en el primer candidato demócrata victorioso en este territorio desde 1964.
Entre el entusiasmo y el asombro
Las emociones que las elecciones del pasado martes despertaron fueron sin dudas diferentes para los dirigentes de ambos partidos. Por un lado los republicanos ven con gusto una pequeña recuperación electoral ante el desastre que significó la elección de McCain, o más bien deba decirse el final de la segunda administración Bush entre guerras inconclusas y la profundización de una crisis económica sin precedentes desde los 30’s. No obstante, la victoria electoral debe ser leída de manera cautelosa. En primer lugar por la escasa representatividad electoral que significan tales estados y ciudades, más allá de su relevancia económica para el país. En segunda instancia, porque la derrota legislativa en New York, en donde se jugaba una banca en la Cámara de Representantes, se consumió a una de las mayores figuras del partido -Sarah Palin- dado que Bill Owens, el victorioso candidato demócrata, superó a “Doug” Hoffman, el candidato del pequeño pero incisivo Partido Conservador del Estado de New York, quien era apoyado y postulado por el Partido Republicano luego de que Dede Scozzafava -la candidata republicana- se bajara de la elección por malos pronósticos en las encuestas y finalmente decidiera apoyar al propio Owens.
Sin dudas, la apuesta republicana significó un profundo fracaso para las mayores figuras que parecieran vislumbrarse en el arrasado escenario republicano, especialmente pone en desventaja a la antigua gobernadora de Alaska, quien apoyara fervientemente a Hoffman. Esta “mala jugada” se suma a ya varios desaciertos de la joven dirigente, yerros que provienen desde la entonces candidatura a Vicepresidente de McCain.
El escenario republicano pareciera entonces recaer en manos de figuras tan distintivas como el dos veces Gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty, figura joven y moderada; el tejano Dick Armey, antiguo representante y líder de la mayoría republicana en el Congreso hoy al frente de las “radicales” protestas por las reformas en el Plan de Salud propuesto por Obama; o la no menos llamativa figura del “Governator” de California, el antiguo actor de Hollywood Arnold Schwarzenegger, para algunos un “nuevo Reagan” limitado por su origen austriaco.
Por su parte, los demócratas tratan de restarle relevancia a las pasadas elecciones, y sobre todo a su mala performance. Al respecto, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibas, trató de demostrar que el primer mandatario no concedía importancia a estos comicios diciendo, durante la noche electoral, que Obama no estaba siguiendo los resultados. "Dudo que las elecciones locales en New Jersey y Virginia determinen el éxito político o legislativo de los partidos en el futuro" señaló Gibbs.
No obstante, el Partido Demócrata es consciente de que la presente derrota electoral significa una mengua en los niveles de aprobación de la actual administración. El excesivo gasto, la truncada reforma de salud, y algunos errores en materia exterior son algunos de los principales alicientes de la merma demócrata; aunque el mayor quizás resida en la inefectividad de algunos paquetes de rescate financiero –especialmente aquel dirigido al sector industrial-automotriz- que conviven con la persistencia de elevadas tasas de desocupación.
Por ahora, los republicanos no han logrado encauzar su fuerza opositora, todavía débil y atomizada, que por ahora sólo se manifestó en sucesos tan dispares como las marchas contrarias a las reformas del plan de salud, el abucheo público a Obama sufrido meses atrás en la Universidad Católica de Notre Dame por parte de facciones anti-abortistas, o el revés en su imagen pública que terminaron significando la obtención del Nóbel de la Paz y los conflictos con la Cadena Fox.
Por eso mismo, la importancia de la parcial victoria electoral republicana, reside justamente en que se manifestó en las urnas, y vuelve a confirmar que una de las mayores tradiciones norteamericanas sigue viva: el bipartidismo.
* Director General de Observanto - contacto: jscartascini@observanto.net
Inicio | Latinoamérica | EE.UU.| Europa | Global | Académica | Anteriores | Publicidad | Acerca De | Contacto
Observanto ® Copyright 2008-2010. Todos los derechos reservados.
Observanto - Análisis Internacional is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 2.5 Argentina License. Based on a work at www.observanto.com y/o www.observanto.net. Permissions beyond the scope of this license may be available at http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/ar/. |
|




