La VII Cumbre del ALBA lanza el SUCRE como moneda de intercambio
Por: Juan B. Scartascini del Río * |
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Foto formal de la Cumbre - Imagen: VTV |
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La VIIª cumbre del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas antes Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) realizada en Cochabamba, Bolivia los pasados 15 y 16 de octubre, no sólo afianzó la cohesión de un pequeño y heterogéneo grupo de países que responde al ideario chavista y que por el momento incluye a Cuba, Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Ecuador, además de Venezuela y la participación en suspenso de Honduras; sino que ha decidido lanzar un ambicioso y atrevido instrumento comercial: el SUCRE, o bien el “Sistema Unificado de Compensación Regional de Pagos”.
Con la intención de consolidar la soberanía monetaria de los miembros del ALBA se lanzó la “pseudo-moneda” cuyo acrónimo adopta el mismo nombre que la antigua moneda ecuatoriana –economía que paradójicamente hoy se encuentra oficialmente dolarizada- y que inicialmente busca generar una unidad de cuenta y de valor común, pero que de acuerdo con el ministro coordinador de Política Económica de Ecuador, Diego Borja, no reemplazará las monedas regionales.
En diálogo con periodistas tras el pomposo anuncio, el ministro señaló que el SUCRE "no es una moneda que va a reemplazar a las monedas nacionales. En ese sentido desvirtúo completamente el hecho de que el SUCRE sería la antesala de un proceso de desdolarización en Ecuador, no tiene nada que ver con eso porque es una moneda virtual de bancos centrales".
Del mismo modo, Borja declaró que la nueva unidad de cuenta “tampoco es una moneda de circulación obligatoria, ni de circulación entre los agentes económicos, ni entre las empresas, menos entre los ciudadanos; es una moneda virtual de compensación entre bancos centrales”; y agregó que el valor de la iniciativa reside en que "intenta permitir, facilitar que el comercio entre las naciones que conforman esta alianza pueda fluir independientemente de si hay disposición mayor o menor de dólares norteamericanos, porque la compensación se va a hacer en cada uno de los países en moneda nacional".
Dudoso porvenir
Aunque la iniciativa financiera y comercial sea sin dudas interesante y apunte a lograr espacios de autonomía económica por parte de los miembros del ALBA, restará conocer el impacto real que la medida pueda tener en el comercio de tales países. Aunque la cohesión político-ideológico del heterogéneo grupo de países se solidifique en el encolumnadito de los líderes políticos tras la figura y la doctrina propuesta por Hugo Chávez, desde un punto de vista más pragmático, surgen un sinnúmero de dudas respecto al éxito de la iniciativa financiera regional.
En primer lugar, aunque se desconocen cifras oficiales, a simple vista el comercio “intra-bloque” –o sea el que se produce dentro del ALBA- es muy escueto, siendo el mismo integrado por economías que mayormente son dependientes de la exportación de monocultivos al mercado norteamericano, y que en muchos casos el envío de remesas se ubican entre las mayores fuentes de ingreso de divisas. En ambos casos, las operaciones se realizan estrictamente en dólares; destino principal de las exportaciones del ALBA y origen de las mayorías de las remesas.
En lo que al escaso comercio intra-regional se refiere, habrá de verificarse si el empresariado regional decide reemplazar la divisa norteamericana por la recientemente creada. La crítica e inestable situación de un dólar cada vez más débil y devaluado no desanima, aunque tendremos que evidenciar si el empresariado local –para el cual pareciera que “todo camino conduce al norte”- adopta a través del comercio, la doctrina anti-norteamericana propuesta por los líderes de sus respectivos países.
Verde debilidad
La fragilidad y constante depreciación que la moneda norteamericana ha estado sufriendo este último tiempo -especialmente desde comenzada la actual crisis económica y financiera internacional- ha dado el puntapié inicial a una tendencia que pareciera extenderse “a diestra y siniestra”. Estrenada con el exitoso y cada vez más apreciado Euro, la Unión Europea abrió el camino que había quedado pendiente desde la caída del sistema de “Bretton Woods” al comienzo de los años 70’s.
Desde entonces, el dólar sufriría altibajos que no obstante, no difuminarían su desvalorización. Mientras que en 1973 el tipo de cambio real multilateral de la Fed (Reserva Federal estadounidense) era de 107,6 la divisa tocó un piso histórico de 84,8 en marzo de 2008, habiéndose recuperado levemente a comienzos de año –con la compra de los títulos norteamericanos como único “refugio seguro” a la crisis global- y volviendo a precipitarse desde el pasado mes de abril y amenazando con traspasar ese piso.
Ante este escenario no son pocas las estrategias de “desdolarización” adoptadas. Desde la transformación de grandes reservas nacionales (tendencia iniciada por las “petrodolarizadas” economías de Medio Oriente que no cesan de transformar sus reservas a Euro, proceso minuciosamente seguido de cerca por el Banco Popular Chino), hasta el reemplazo del dólar como divisa de intercambio comercial.
Al respecto, éste último año hemos visto varias iniciativas similares a la propuesta lanzada por el ALBA. El gran vecino sudamericano –Brasil- se ha mostrado asimismo muy activo en la temática, y en el marco del Mercosur, en la última reunión del Consejo de Mercado Común en Asunción propuso avanzar en el pago con monedas locales para el –en este caso si suntuoso- comercio intra-regional del austral Bloque económico.
Asimismo, la diplomacia de Lula llevó a proponer meses atrás, en la primera Cumbre del BRIC en Ekaterimburgo, la sustitución del dólar como divisa de intercambio comercial entre los cuatro gigantes –quienes concentran cerca del 35% del comercio mundial- y a través de un uso más extensivo de los DEGs (Derechos Especiales de Giro, activos de reserva a disposición de los miembros del FMI).
Finalmente, cabe destacar que hoy en día sólo el 66% del comercio internacional se pacta en dólares, habiendo caído su incidencia en más del 4% en la última década. Las proclamas e intentos por reemplazarlo no son escasas y se vaticina la proliferación de propuestas similares a las del ALBA y su SUCRE, aunque resta saber el destino de la misma y la incidencia verdadera que tendrá en la economía real del variopinto bloque de países americanos.
* Director General de Observanto - contacto: jscartascini@observanto.net
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