Polémica y nuevas elecciones en Afganistán


  Por:  Rafael Eduardo Micheletti * 

25/10/2009 - 02:59 |  | Enviar por e-mail 

 

 
 
 
Kai Eide, Kerry y Karzai - Imagen: AP
 
     

A dos meses de la realización de los comicios presidenciales en Afganistán, el todavía mandatario de ese país, Hamid Karzai, accedió a someterse a una segunda ronda –el próximo 7 de noviembre– luego de que la Comisión Electoral Independiente decidiera reducir la proporción de votos a su favor –de 54,6 a 49,7 por ciento– a consecuencia de pruebas claras y convincentes de fraude en los sufragios.

El presidente afgano dijo este sábado que el primer ministro británico Gordon Brown y otros líderes mundiales lo presionaron directamente para que aceptara una segunda vuelta en las controvertidas elecciones presidenciales de su país. Sin embargo, Karzai dijo a la cadena de televisión estadounidense CNN que había aceptado el ballotage debido a su preocupación por la seguridad y su compromiso con las “tradiciones democráticas”.

“Existió el esfuerzo amistoso de parte de algunos gobiernos, que me pidieron que aceptara el resultado de la ECC (Comisión de Quejas Electorales, por su sigla en inglés)”, que es respaldada por Naciones Unidas, dijo Karzai en una entrevista. Identificó, además de Brown, al presidente turco Abdulá Gul y al paquistaní Asif Alí Zardari como algunos de los que lo telefonearon, pero no mencionó a la Casa Blanca.

Tras una enorme presión internacional –que incluyó horas de conversaciones directas con el senador estadounidense John Kerry–, Karzai y su rival Abdulá Abdulá, ex ministro de relaciones exteriores, aceptaron resolver el problema en una segunda ronda electoral prevista para el 7 de noviembre.


Apoyo de la ONU

La anterior jornada electoral había sido calificada de exitosa por las autoridades afganas y estadounidenses, aunque se había visto un cierto recrudecimiento de la violencia y la participación ciudadana había sido levemente superior al 30%. Sin embargo, los observadores internacionales y las autoridades competentes de ese país no lograron obtener y presentar pruebas convincentes de la regularidad de los comicios. Esto generó una crisis política que la Comunidad Internacional decidió superar a través del camino democrático.

La Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA) informó que han empezado los preparativos para la celebración de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La Comisión Electoral Independiente, a cargo de la organización de los comicios, comenzó la impresión y distribución de las boletas, así como de los paquetes de papelería y otros útiles necesarios en cada puesto electoral.

Por otra parte, la ONU anunció que el Secretario General, Ban Ki-Moon, despachó temporalmente a Afganistán al director para Asia y Medio Oriente del Departamento de Operaciones de Paz, Wolfgang Weisbrod-Weber, para que trabaje con su representante en ese país, Kai Eide, durante un periodo de dos meses.


El desafío talibán

Los talibanes llamaron a boicotear la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Afganistán. En un comunicado enviado a los medios de comunicación, le pidieron al pueblo que no participe en los comicios presidenciales dirigidos por países extranjeros. A su vez, le reclamaron a sus seguidores que se movilicen para impedir que el pueblo acuda a las urnas a depositar su voto.

Queda muy claro, a la luz de los acontecimientos recientes, que el desafío de Obama en el país centroasiático, respecto al cual él mismo decidiera colocar sobre el tapete de su política exterior, continúa más vigente que nunca. Bush había decidido mostrar y hacer hincapié únicamente en la guerra de Irak, relegando a un segundo plano el problema afgano, hasta el punto de que se lo llegó a considerar como un problema de largo plazo, en stand by, por decirlo de alguna manera.

La estrategia de Obama es más riesgosa pero a su vez más auténtica y realista, con toda la fuerza moral y anímica que ello conlleva. De hecho, Afganistán es un país mucho más difícil de democratizar que Irak, con amplios territorios sin presencia estatal, importante presencia del narcotráfico, costumbres señoriales muy arraigadas y un grave problema de subdesarrollo que a simple vista parece imposible de ser resuelto.

Sirviéndose de la falta de presencia estatal y de la pobreza extrema de gran parte de los habitantes de Afganistán, los talibanes se presentan en muchas zonas como la única alternativa para las personas que desean de cualquier forma garantizar su vida y, en lo posible, su sustento diario. Claro que nunca le explican a esa gente que el sistema feudal, violento y cerrado que ellos defienden es lo que ha estado trabando durante tanto tiempo el desarrollo económico del país.

En conclusión, puede decirse que las venideras elecciones serán una nueva oportunidad para hacer retroceder y quitarle autoridad moral a los talibanes, que definitivamente continúan siendo la principal amenaza y el gran desafío pendiente de la administración Obama.


* Estudiante avanzado de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) interesado especialmente en el derecho y la política internacionales. Fue becado por la organización Fulbright para asistir a un curso intensivo y seminario sobre historia, cultura, sociedad y política exterior de Estados Unidos en Massachusetts, Arizona y Washington. Fue becado por la Fundación Friedrich Naumann Stiftung fur die Freiheit para asistir a un seminario en Alemania sobre política y religión. Contacto: rmicheletti@observanto.net.


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