[OPINIÓN] Obama – Fox News: la batalla donde pierde la ética


  Por:  Maggie Costantino * 

23/10/2009 - 16:57 |  | Enviar por e-mail 

 

 
 
 
Imagen: Boston.com
 
     

Barack Obama asumió la presidencia de Estados Unidos en enero de este año con la promesa de una tarea arriesgada: arreglar el mundo y reactivar los engranajes de un planeta que gira pero aún no sabe hacia dónde se dirige.

Es cierto que la retórica que lo llevó al poder se desdibuja cuando se traduce en hechos concretos, que sus premisas diplomático-pacificistas se diluyen al anunciar que enviará más tropas a Afganistán y que el castigo a los funcionarios de la administración Bush acusados de practicar la tortura ha quedado en palabras enmarcadas en discursos milimétricamente planificados.

Aún valiéndose de estas herramientas para ejercer una actitud crítica contra la gestión del mandatario estadounidense, la campaña de la derecha anti-Obama que viene gestándose desde el momento mismo de su asunción y que se ha intensificado en las últimas semanas dista mucho de ser un movimiento argumentado desde la razón, y se parece tanto más a una protesta ideológica en la que poco importa que sólo hayan corrido diez meses de mandato.

La lucha contra su gobierno está liderada por la cadena de noticias Fox News Channel, que con el periodista Glenn Beck como estandarte ha enviado sucesivas señales de rechazo a Obama, y ha provocado la reacción del presidente. En este ataque irracional a la figura presidencial todo vale. La oposición conservadora puede tener la razón en ciertos aspectos que le critican a su –aunque no lo deseen- Presidente. Pero algunos hombres de prensa se mueven en la delgada línea que divide al periodismo crítico y ácido del mero panfleto político.

La Fox, que en los últimos meses ha elevado sus niveles de audiencia un 20 por ciento, demostró su repudio al premio Nobel de la Paz que recibió el afroamericano. Quizás esté dentro de los parámetros periodísticos lógicos cuestionar la decisión de los organizadores, teniendo en cuenta que la lista de candidatos se cerró apenas doce días después de que Obama asumiera la presidencia, y que se ha premiado a un dirigente que, en su lucha por la paz, refuerza en Medio Oriente un Ejército cuyas armas no disparan las flores hippies sino balas mortales.

Tal vez sea ese el punto más fuerte que tiene la Fox para atacar a la administración de Obama. El resto roza el ridículo. Festejar la eliminación de Chicago como sede de los Juegos Olímpicos 2016, poniendo los sentimientos partidistas por encima del patriotismo norteamericano; asegurar al aire Glenn Beck que “Obama siente un odio profundo contra la gente de raza blanca” y tildarlo de racista por haber declarado que dos policías blancos habían actuado de manera estúpida al arrestar por intento de robo a un negro que intentaba entrar a su propia casa; alegar que el mandatario tiene una “lista de enemigos” a la manera de Nixon con los periodistas que investigaban el caso Watergate, son ejemplos de tal desmesura.

Y Obama contraataca. El 20 de septiembre concedió entrevistas a las cinco principales emisoras del país para promover su reforma al plan de salud, evitó pasar por Fox News Sunday, y en las últimas declaraciones de sus funcionarios se ve un notable malestar por la actitud de la Fox, a la que califican como “un brazo armado de la maquinaria publicitaria del Partido Republicano”, y a la que no consideran un canal de noticias por dar una visión parcializada de la información.

Está claro que Obama no puede ir contra la libertad de prensa, aunque la línea editorial de la Fox sea por demás tendenciosa. Tampoco puede pretender que todo el aparato periodístico esté a su favor, ni que los “opinólogos” no tomen partido con respecto a las acciones de gobierno a través de argumentos fundamentados. Estados Unidos se ha erigido como un país democrático y libre, donde el presidente debe garantizar la igualdad de condiciones de acceso a la información de la gestión pública a toda la sociedad, y en especial a los medios de comunicación.

Pero, incluso en ese escenario, la honestidad periodística debe ser el fin de todos los reporteros. Porque disentir con un mandatario no traiciona ninguna ideología. En cambio, difundir contenidos distorsionados sabiendo que la televisión puede hacer tambalear un gobierno, sí traiciona un principio fundamental: el del periodista éticamente correcto.


* Técnica superior en Periodismo General (TEA, Argentina)


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