Significativa cumbre del G-20 en Pittsburgh: ¿el fin del G8?


  Por:  Juan B. Scartascini del Río * 

27/09/2009 - 13:39 |  | Enviar por e-mail 

 

 
 
 
Obama con Hu Jintao - Imagen State Department-Flickr
 
     

En el marco de las intensas actividades previstas durante la apertura de la 64ª Asamblea General de Naciones Unidas, los líderes del G-20 aprovecharon para volver a reunirse en lo que ya se vislumbra como una de las más provechosas cumbres del grupo. Reunidos en Pittsburgh, otrora capital acerera del mundo a unos 600 kilómetros al Oeste de New York, los líderes de las principales economías industrializadas y emergentes lograron el pasado jueves y viernes profundizar las directrices consensuadas en las citas pasadas de Washington y Londres.

Entre los aspectos más relevantes que se desprenden de la reunión sobresalen los aspectos organizativo-institucionales. La profunda apuesta multilateral que adoptó la administración Obama estrenada en su discurso ante la Asamblea General de la ONU días atrás, significó el puntapié inicial a un juego multilateral más decidido propuesto por la potencia americana.

En ese marco, el G-20 pasa a tener una mayor relevancia en materia de negociaciones económicas a niveles macro, desplazando incluso al G8, quien continuará reuniéndose anualmente, pero pasará a concentrarse en asuntos principalmente referidos a la seguridad internacional y la lucha contra el terrorismo global.

Asimismo, se estableció la creación de una junta de directores que se encargará de administrar la economía mundial, y de profundizar las reformas consensuadas a lo largo de la presente y las anteriores reuniones. De igual modo, los líderes se comprometieron a reestructurar el sistema de regulación financiera y a esforzarse por controlar el peligroso desequilibro que contribuyó al derrumbe del sistema financiero internacional.

De esta manera, el G-20 se consolida como el mejor instrumento para coordinar una política económica mundial coherente, y se encargará de la tarea que estuvo durante tres décadas en manos de las naciones más ricas del mundo; el G7, integrado por Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, Canadá, y que en esta década se expandió al G8, al incluir a la Federación de Rusia.

El suceso de la cumbre se evidencia en las palabras del propio auspiciante, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al anunciar que "una y otra vez hemos aprendido que en el siglo XXI las naciones del mundo comparten intereses mutuos, y es por ello que (la cita) ha convocado a una nueva era de participación que arroje resultados reales para nuestra gente".

De igual modo, el primer ministro británico, Gordon Brown, asintió la estrategia de Obama al destacar que ''el antiguo sistema de cooperación económica internacional terminó; el nuevo sistema comienza a partir de hoy'', un sistema que incluye además a los mercados que emergen a un ritmo muy acelerado, y que en definitiva se convertirá en la ''principal organización económica para lidiar con la administración económica en todo el mundo''.


La tercera es la vencida

La cumbre de Pittsburgh significó la tercera reunión del novedoso mecanismo y sin dudas es la que comienza a darle cierta forma. Luego de las dubitativas y aprensivas reuniones de Washington en noviembre de 2008 –en plena debacle financiera- y de marzo pasado en Londres, finalmente el G-20 se establece como el mayor instrumento de cooperación política en materia económica internacional.

Las palabras del presidente brasilero, Lula da Silva, son más que ejemplificadoras: "En Londres había un escepticismo de que el G-20 no iba a producir nada y hoy el G-20 ha quedado confirmado como el foro institucional para procurar las gestiones económicas"


La diplomacia de Obama

El encuentro estuvo signado por una muy activa participación de Obama, el mayor auspiciante de la cumbre. Desde un primer momento, el presidente norteamericano había hecho un llamamiento a los líderes del mundo a trabajar por los intereses comunes. En su discurso desde el legendario “mármol verde” de la Asamblea General, Obama llamó a construir una nueva era de compromiso, signada por una mayor cooperación multilateral, tanto en materia de seguridad internacional, como en materia económica. “Estoy profundamente convencido de que en el año 2009, más que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad, los intereses son comunes para las naciones y los pueblos" señaló el líder afro-americano; y añadió "es hora de que el mundo tome una nueva dirección. Debemos asumir una nueva era de cooperación basada en intereses comunes y respeto mutuo, y nuestro trabajo debe empezar ya".

Así, Obama anunció la nueva diplomacia y el compromiso multilateral a la que su país comienza a abocarse. De manera categórica, Obama termina “exigiendo” a las naciones del mundo que acompañen a su país en los asuntos globales. “Aquellos que criticaban a Estados Unidos por actuar solo en el mundo, no pueden ahora hacerse a un lado y esperar a que Estados Unidos resuelva solo los problemas del mundo”.

Bajo éste “imperativo Obama” y su “nueva era de la diplomacia” se desarrolló la cumbre de Pittsbugh. Desde un primer momento, el primer mandatario encabezó el debate, circuló entre los líderes antes de iniciar las deliberaciones el viernes, y conversó con el presidente chino Hu Jintao y su homólogo ruso Dmitry Medvedev.


Más reformas: el turno del FMI

No obstante, los logros de la cumbre no han sido meramente institucionales. En lo que respecta a la reforma de los organismos internacionales de crédito, se propuso una reforma principalmente impulsada por una posición común entre Argentina, México y España, quienes asimismo solicitaban la recapitalización del BID (Banco Interamericano de Desarrollo).

En ese marco, los líderes latinoamericanos celebraron la tan ansiada redistribución del voto en el Fondo Monetario Internacional (FMI). El documento final consigna la decisión de "transferir al menos el 5%" del poder de voto en el FMI y el 3% en el caso del Banco Mundial (BM) para los países emergentes", con el propósito de que el nuevo reparto "refleje mejor el peso económico relativo" de sus miembros. De esta manera, el organismo de crédito queda como una especie de “brazo operativo” del G-20.


* Director General de Observanto - contacto: jscartascini@observanto.net


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