El mundo reunido en la ONU: apertura de sesiones de la 64ª Asamblea General
Por: Juan B. Scartascini del Río * |
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Discurso de Obama en AG - Imagen: AFP |
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Como sucede cada año, el tercer martes de septiembre la Asamblea General de Naciones Unidas comenzó con la apertura de su período ordinario de sesiones. No obstante, este año la magnitud del evento se ha visto incrementada debido a una serie de factores que vaticinan el juego multilateral que intenta preponderar en la actual diplomacia mundial
Como es costumbre, la ocasión dio comienzo a un desfile ininterrumpido de los líderes del mundo, quienes a lo largo de la semana irán realizando su presentación ante la asamblea reunida, en este caso en su 64º período de sesiones. Hasta ahora, los principales ejes de debates se han concentrado en un pequeño número de cuestiones.
En primer lugar el medio ambiente ha sido una constante, de hecho se realizó una pequeña cumbre en Nueva York el lunes pasado, como parte de una serie de mini-cumbres previas a la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático a realizarse en diciembre en Copenhague (Cumbre de Copenhague). En tal ocasión, el gobierno estadounidense se comprometió a romper la continuidad con la administración Bush, y Obama –ante la presencia del propio Al Gore, antiguo Vicepresidente y uno de los hombres más influyentes en la Casa Blanca después del matrimonio Clinton- auguró un recorte de las emisiones de CO2. El primer mandatario pidió incluso un acuerdo global contra los gases contaminantes pero sin precisar mayores medidas concretas.
Al respecto, una serie de mandatarios hicieron declaraciones de diverso tipo; desde la promesa de Hu Jintao de sumarse al recorte por parte de China de las emisiones de CO2, hasta el llamamiento del presidente francés Nicolas Sarkozy a una nueva pre-cumbre en noviembre, más allá de las previstas en Bangkok y Barcelona dentro de los próximos 60 días.
Otro punto álgido de la semana ha sido la desnuclearización y la guerra contra el terrorismo. En referencia a la reducción de armas nucleares se ha marcado un nuevo hito, al reunirse tal organismo por quinta vez en la historia a nivel de jefes de Estado y de Gobierno desde su creación en 1946, y la primera oportunidad que un presidente estadounidense encabeza un encuentro de los quince países.
Tal histórica reunión sirvió para aprobar por unanimidad y sin mayores debates una resolución propuesta por EE.UU. con el objeto de prevenir la proliferación nuclear y las pruebas atómicas. La resolución solicita a todos los Estados que no son parte del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) que se unan al mismo para que éste sea universal lo antes posible, al tiempo que pide a todos los países que se abstengan de realizar ensayos de explosiones nucleares y que ratifiquen a su vez, el Tratado Integral de Prohibición de Ensayos Nucleares (CTBT) para que entre en vigor cuanto antes.
Sin dudas, la rápida y consensuada aprobación ha sido posible gracias a la recientemente anunciada decisión de levantar el escudo anti-misiles en Europa centro-oriental. De esta manera se ha logrado el apoyo de la Federación de Rusia, y a la vez la neutralización de las constantes amenazas de Irán, al igual que la relación entre israelíes, palestinos.
Al respecto, en su primer discurso ante la Asamblea General, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, abogó por la colaboración internacional para enfrentar desafíos tales como la guerra contra el terrorismo y la crisis económica internacional. "Todos los países tienen derechos, pero todos también tienen responsabilidades", afirmó el primer mandatario, al tiempo que llamó a sostener la guerra contra el terrorismo, y a retomar cuanto antes las negociaciones de paz en medio oriente, algo ya explicitado en la reunión previa junto a Mahmoud Abbas y Benjamín Netanyahu, líderes de Palestina (ANP) e Israel respectivamente.
En referencia a la crisis económica, los discursos prevén la cumbre del G20 a realizarse esta semana en la cercana ciudad de Pittsburg, en la cual se retomarán las diversas posiciones comunes ya plasmadas en las reuniones anteriores, como ser la extensión y alcance de los rescates financieros, la reformulación de varios organismos internacionales, el tratamiento de los títulos “tóxicos”, la definición de las medidas anti-lavado, las regulaciones financieras; mientras que los más avezados incluso auguran el fin del G8 y el reemplazo por el nuevo mecanismo multilateral.
Finalmente cabe destacar la constante de muchos líderes -especialmente de los americanos- que ha sido el llamamiento a la pacificación y la rápida resolución del conflicto y la crisis político-institucional en Honduras, destacándose el rol del presidente de Brasil, Lula Da Silva, a la hora de exigir el retorno de Zelaya a la presidencia de Honduras, una posición análoga a la expresada por la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton.
Dichos y hechos
El continuo desfilar de los líderes mundiales ha dejado un sinfín de propuestas y declaraciones realizadas por cada uno de los que, en primera persona, rinden cuentas ante el mayor organismo del sistema internacional. Entre los mismos podríamos destacar los siguientes:
Iraq solicitó a las Naciones Unidas una comisión investigadora y un tribunal especial para los atentados terroristas, mientras que Israel, solicitó que la Organización rechace el polémico informe Goldstone.
Mientras el líder venezolano Hugo Chávez Frías sostiene que la Asamblea General ya no huele a azufre sino a esperanza, su aliado iraní -Mahmud Ahmadinejad- en una presentación casi en solitario, negó una vez más el holocausto judío.
Al mismo tiempo, la policía neoyorquina impidió a Muammar al-Gaddafi –en su primera visita a los Estados Unidos desde su llegada al poder en 1969- la instalación de la ya clásica carpa beduina en la que el líder libio se instala cada vez que viaja al exterior, la misma que deslumbrara meses atrás en Roma al reunirse con el premier italiano Silvio Berlusconi.
El tiempo de la multilateralidad
No obstante, la actual apertura de sesiones de la Asamblea significará el comienzo formal de una nueva diplomacia, esa que propone la “doctrina Obama” y su nueva era de la diplomacia, mucho más interdependiente, dialoguista, consensuada y por sobre todo multilateral; en la que sobresale la renovación del compromiso de Estados Unidos con Naciones Unidas y el multilateralismo.
Tan sólo basta observar algunos pasajes del discurso de Obama. "Ha llegado el momento de que el mundo se mueva en una nueva dirección. Debemos abrazar una nueva era de diálogo basado en los intereses y el respeto mutuos", mientras daba cuenta que el descontento ante la política unilateral de Estados Unidos ha alimentado un "antiamericanismo" que a menudo sirviera como excusa para la inactividad colectiva.
Las formas son sin dudas diferentes, resta esperar que se traduzcan en realidades; de todas maneras la multilateralidad ha sido desde hoy invitada “al concierto”, de todos los líderes dependerá la brillantez de su baile.
* Director General de Observanto - contacto: jscartascini@observanto.net
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