El eterno retorno de los Clinton


  Por:  Rafael Eduardo Micheletti * 

11/08/2009 - 18:14 |  | Enviar por e-mail 

 

 
 
 
Obama y los Clinton - Imagen: Punto Político
 
     

Desde que Barack Obama, como lo había anticipado, decidió intentar constituir un gobierno de unidad nacional (o por lo menos de unidad Demócrata), los Clinton se convirtieron en referentes indiscutibles y protagonistas de la nueva administración. Evidenciando nuevamente la dosis de patriotismo y pragmatismo de la que está impregnada la política estadounidense, el influyente matrimonio y el flamante presidente dejaron sus diferencias de lado para aportar al buen desenvolvimiento del nuevo gobierno y del país.


Gira africana de Hillary

El pasado martes 4 de agosto, la Secretaria de Estado inició en Kenia una gira por 11 países africanos. Se trata del viaje más largo de Hillary Clinton desde que asumiera el cargo y es parte de una campaña del gobierno estadounidense destinada a mostrar que África está entre sus prioridades.

Su gira se produce tres semanas después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, lanzase en Accra un llamamiento invitando a África a luchar contra las prácticas antidemocráticas, los conflictos y la enfermedad.

La gira de la secretaria estadounidense tiene como objetivo estrechar lazos con tres potencias del continente, Kenia, Nigeria y Sudáfrica, así como llevar su apoyo a tres países marcados recientemente por conflictos armados, como Angola, la República Democrática del Congo y Liberia. Terminará su gira con una visita a Cabo Verde.

Clinton llegó a Kenia menos de un mes después de que el presidente estadounidense visitara Ghana. Por su parte, el Departamento de Estado destacó que la gira por África es la más temprana que lleva a cabo el responsable de las relaciones exteriores estadounidense en toda la historia del país.

Antes de la llegada de la secretaria de Estado, la embajada de EE.UU. en Nairobi, capital del país mencionado, divulgó una declaración en la que critica al gobierno local por no establecer tribunales locales independientes para procesar a los culpables de los enfrentamientos que siguieron a las elecciones de diciembre de 2007, en los que murieron al menos 1.300 personas.

Pero éste no fue el único desafío de la mandataria, ya que luego tendría que acudir a un foro de 40 Estados africanos que gozan de preferencias arancelarias con EE.UU. con la condición de que realicen elecciones libres y mantengan una política de libre mercado. En dicho marco, se dejó escuchar un reclamo contra los subsidios estadounidenses a sus productores agropecuarios.

Durante su visita a Kenia, Clinton se reunió con líderes somalíes. El presidente de Somalia, Sheik Sharif Sheik Ahmed, había afirmado, previo al encuentro, que el mismo sería “una oportunidad de oro para el pueblo somalí y para su gobierno”. “Es una señal de cómo el gobierno estadounidense, la administración Obama y la comunidad internacional tienen la voluntad de apoyar a Somalia en estos momentos”, indicó, en referencia a las fallidas misiones de paz en el país.

El jueves 6 Clinton arribó por la noche a Sudáfrica, para partir hacia Angola el domingo siguiente por la mañana. Se entrevistó con el Premio Nóbel de la Paz Nelson Mandela y reforzó los lazos de cooperación entre el país del Sur del continente y la potencia del Norte, naciones que, a pesar de las distancias, mantienen un fuerte bagaje cultural común fruto de la colonización inglesa.


Misión de rescate en Norcorea

Por su parte, el ex presidente Bill Clinton no se ha mantenido al margen en cuanto a protagonismo se refiere, a pesar de que como ex máximo mandatario no puede volver a ocupar un cargo público en Estados Unidos. Viajó secretamente a Corea del Norte y retornó, luego de una discreta negociación, con dos periodistas estadounidenses que habían sido arrestadas acusadas de espionaje.

Se rumorea que los norcoreanos se habrían enfadado con Hillary cuando ella, al enterarse del arresto de las dos norteamericanas, expresó que la conducta de la élite gobernante del país comunista era “infantil”. El pedido de los máximos dirigentes comunistas para negociar habría sido el de una máxima autoridad estadounidense que no necesariamente debía ser el presidente. El mensaje era claro: no podía ser Obama, pero tampoco Hillary, ya que no era máxima autoridad. Tenían que terminar el problema mostrando algo de poder de negociación y desautorizando a la Secretaria de Estado frente a su propio esposo.

Bill Clinton se comportó, sin embargo, como un caballero. Hizo su trabajo y liberó a las periodistas norteamericanas, pero se mantuvo silencioso y oculto, demostrando sus dotes de estadista. Apenas se lo vio bajar del avión, según dicen, muy por detrás de las periodistas, cuando todas las cámaras apuntaban a las liberadas.


* Estudiante avanzado de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) interesado especialmente en el derecho y la política internacionales. Fue becado por la organización Fulbright para asistir a un curso intensivo y seminario sobre historia, cultura, sociedad y política exterior de Estados Unidos en Massachusetts, Arizona y Washington. Fue becado por la Fundación Friedrich Naumann Stiftung fur die Freiheit para asistir a un seminario en Alemania sobre política y religión. Contacto: rmicheletti@observanto.net.


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